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Post tenebras spero lucem,
Post tenebras spero lucem,
Post tenebras spero lucem,
David Bailey
James Brown
Peter Buggenhout
Jannis Kounellis
Martin Eder
Enrique Ježik
Daniel Lezama
Francisco Larios
Oliver Marsden
Bosco Sodi
Willem Boel
Stijn Cole
Maisie Cousins
Roosmarijn Pallandt
29
.
Oct
.
2020
-
22
.
Jan
.
2021
CURADURÍA -  
Hilario Galguera
CURATED BY -  
Hilario Galguera
Galería Hilario Galguera CDMX

Calle Francisco Pimentel 3, Col. San Rafael

Ciudad de México

+52 55 5546 9001

info@galeriahilariogalguera.com

Lunes - Sábado: 11:00 -17:00 h

Entrada libre

La Galería Hilario Galguera se complace en presentar Post tenebras spero lucem, exposición colectiva en la que participan grandes artistas contemporáneos nacionales e internacionales como David Bailey (UK), James HD Brown (USA), Peter Buggenhout (BE), Jannis Kounellis (IT), Martin Eder (DE), Enrique Ježik (ARG), Daniel Lezama (MEX), Francisco Larios (MEX), Oliver Marsden (UK) y Bosco Sodi (MEX) y presentando las nuevas propuestas artísticas de la galería: Willem Boel (BE), Stijn Cole (BE), Maisie Cousins (UK) y Roosmarijn Pallandt (NE). La exposición se inaugurará el 29 de octubre a partir de las 11:00 horas y hasta el 22 de enero de 2021. 

Post tenebras spero lucem, es una exposición curada por Hilario Galguera a partir de una reflexión acerca de los tiempos que estamos viviendo. Como colectividad y como individuos, como sociedad que se enfrenta a nuevas formas de entender, pensar y planificar la vida. La exposición reune un cuerpo de obra , donde la monocromia, los tonos oscuros, las formas orgánicas, la naturaleza, la ausencia del individuo y la soledad son tópicos que nos acercan al arte de una manera en la cual el espectador tiene una aproximación intima con la obra y los temas que desarrollan los artistas en su cuerpo de obra. 

La Galería Hilario Galguera se complace en presentar Post tenebras spero lucem, exposición colectiva en la que participan grandes artistas contemporáneos nacionales e internacionales como David Bailey (UK), James HD Brown (USA), Peter Buggenhout (BE), Jannis Kounellis (IT), Martin Eder (DE), Enrique Ježik (ARG), Daniel Lezama (MEX), Francisco Larios (MEX), Oliver Marsden (UK) y Bosco Sodi (MEX) y presentando las nuevas propuestas artísticas de la galería: Willem Boel (BE), Stijn Cole (BE), Maisie Cousins (UK) y Roosmarijn Pallandt (NE). La exposición se inaugurará el 29 de octubre a partir de las 11:00 horas y hasta el 22 de enero de 2021. 

Post tenebras spero lucem, es una exposición curada por Hilario Galguera a partir de una reflexión acerca de los tiempos que estamos viviendo. Como colectividad y como individuos, como sociedad que se enfrenta a nuevas formas de entender, pensar y planificar la vida. La exposición reune un cuerpo de obra , donde la monocromia, los tonos oscuros, las formas orgánicas, la naturaleza, la ausencia del individuo y la soledad son tópicos que nos acercan al arte de una manera en la cual el espectador tiene una aproximación intima con la obra y los temas que desarrollan los artistas en su cuerpo de obra. 

Galería Hilario Galguera is pleased to present Post tenebras spero lucem, a group exhibition with the participation of key contemporary and international artists including David Bailey (UK), James HD Brown (USA), Peter Buggenhout (BE), Jannis Kounellis (IT), Martin Eder (DE), Enrique Ježik (ARG), Daniel Lezama (MEX), Francisco Larios (MEX), Oliver Marsden (UK) and Bosco Sodi (MEX). We are also excited to show the new artistic proposals of the gallery: Willem Boel (BE), Stijn Cole (BE), Maisie Cousins (UK) and Roosmarijn Pallandt (NE). The exhibition will open from October 29 from 11:00 h. until January 22nd, 2021. 

Post tenebras spero lucem, is an exhibition curated by Hilario Galguera about the current times in which we are living. As individuals and as collectives, our societies face new ways of understanding and thinking. As an extension of these ideas, the exhibition presents a body of work that is largely monochrome, with dark tones, a link to organic forms, nature, and the context beyond that of human thought. Through the absence of individual contemplation and the collective feeling of loneliness, the viewer takes time to intimately connect with the art and the themes that the artists are expressing in their body of work. 

David Bailey

David Bailey es uno de los fotógrafos más influyentes y reconocidos de los últimos 60 años, habiendo retratado a celebridades como la Reina Isabel II de Inglaterra, los Beatles, Jeff Koons, Joseph Beuys, Kate Moss, Sheikh Saud Al Thani, David Bowie, Jude Law, Paloma Picasso, Pharrell Williams, entre otros. En 1960 Bailey comenzó a colaborar con la revista British Vogue, lo que permitió las condiciones para un ascenso explosivo en su trayectoria. Su trabajo en ese momento representó una ruptura con la estética establecida de la época y con las formas de retratar y hacer fotografías de moda rígidas, que representaban un ideal de clase socioeconómica alta. Bailey fue capaz de revelar con sensibilidad la belleza cruda particular de la gente, con intensidad, dinamismo y frescura, captando e introduciendo a través de su fotografía los cambios sociales y culturales del momento.

La carrera de Bailey tomó especial fuerza durante la escena Swinging London, a la que activamente contribuyó, entre otras cosas, cambiando paradigmas de las estrategias comerciales con el libro Bailey’s Box of Pin-Ups (1964). Su impacto en distintos ámbitos, así como su influyente personalidad, inspiró al director de cine Michelangelo Antonioni, quien se basó en su vida para la creación de Thomas, el protagonista de la película Blow-up (1966).

Bailey, tiene más de treinta libros publicados, ha expuesto en múltiples ocasiones de manera tanto individual como colectiva, es recipiente del título de Comandante de la Orden del Imperio Británico de manos de la Reina Isabel II, y en 2016 se le otorgó el premio Lifetime Achievement del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York. Su obra se encuentra en las colecciones de la National Portrait Gallery y el Victoria and Albert Museum de Londres, entre otras instituciones y colecciones privadas y públicas. 

David Bailey es uno de los fotógrafos más influyentes y reconocidos de los últimos 60 años, habiendo retratado a celebridades como la Reina Isabel II de Inglaterra, los Beatles, Jeff Koons, Joseph Beuys, Kate Moss, Sheikh Saud Al Thani, David Bowie, Jude Law, Paloma Picasso, Pharrell Williams, entre otros. En 1960 Bailey comenzó a colaborar con la revista British Vogue, lo que permitió las condiciones para un ascenso explosivo en su trayectoria. Su trabajo en ese momento representó una ruptura con la estética establecida de la época y con las formas de retratar y hacer fotografías de moda rígidas, que representaban un ideal de clase socioeconómica alta. Bailey fue capaz de revelar con sensibilidad la belleza cruda particular de la gente, con intensidad, dinamismo y frescura, captando e introduciendo a través de su fotografía los cambios sociales y culturales del momento.

La carrera de Bailey tomó especial fuerza durante la escena Swinging London, a la que activamente contribuyó, entre otras cosas, cambiando paradigmas de las estrategias comerciales con el libro Bailey’s Box of Pin-Ups (1964). Su impacto en distintos ámbitos, así como su influyente personalidad, inspiró al director de cine Michelangelo Antonioni, quien se basó en su vida para la creación de Thomas, el protagonista de la película Blow-up (1966).

Bailey, tiene más de treinta libros publicados, ha expuesto en múltiples ocasiones de manera tanto individual como colectiva, es recipiente del título de Comandante de la Orden del Imperio Británico de manos de la Reina Isabel II, y en 2016 se le otorgó el premio Lifetime Achievement del Centro Internacional de Fotografía de Nueva York. Su obra se encuentra en las colecciones de la National Portrait Gallery y el Victoria and Albert Museum de Londres, entre otras instituciones y colecciones privadas y públicas. 

James Brown

La obra de James Brown es una colección de imágenes y objetos que conviven en contextos específicos y que se articula como constelaciones de elementos ambiguos en aparente movimiento, con similitudes a organismos no definidos, casi flotantes, conectados y relacionados entre sí. El espacio entre las formas, tanto en cada una de sus piezas, como dentro de su cuerpo de trabajo en general, une y comunica desde la intención de mostrar la interdependencia de todo, la diversidad y la imprevisibilidad. Los universos de James Brown, se conforman a partir de la transformación de elementos del mundo natural hacia la esfera del arte, con ritmos visuales equilibrados entre las formas y una distribución precisa y orgánica.

El trabajo de James Brown se presenta, en oposición a las limitantes perceptivas de la alienación de la vida contemporánea y sus dinámicas. Utilizó un rango amplio de soportes, disciplinas y materiales e incorporó a sus piezas procesos no terminados de manera intencional, subrayando la naturaleza cambiante de la vida y el cosmos. 

James Brown ha tenido más de 100 exposiciones individuales y ha participado en más de 200 exposiciones colectivas en el mundo.  Su obra pertenece a las colecciones de prestigiosos museos incluyendo el MoMA, Whitney Museum of American Art y Metropolitan Museum of Art en Nueva York; Centre Georges Pompidou, París, Francia; Instituto de Arte Contemporáneo KW, Berlín, Alemania; y el Museo de Arte Contemporáneo (MACO), Oaxaca, México, entre muchos otros. 

La obra de James Brown es una colección de imágenes y objetos que conviven en contextos específicos y que se articula como constelaciones de elementos ambiguos en aparente movimiento, con similitudes a organismos no definidos, casi flotantes, conectados y relacionados entre sí. El espacio entre las formas, tanto en cada una de sus piezas, como dentro de su cuerpo de trabajo en general, une y comunica desde la intención de mostrar la interdependencia de todo, la diversidad y la imprevisibilidad. Los universos de James Brown, se conforman a partir de la transformación de elementos del mundo natural hacia la esfera del arte, con ritmos visuales equilibrados entre las formas y una distribución precisa y orgánica.

El trabajo de James Brown se presenta, en oposición a las limitantes perceptivas de la alienación de la vida contemporánea y sus dinámicas. Utilizó un rango amplio de soportes, disciplinas y materiales e incorporó a sus piezas procesos no terminados de manera intencional, subrayando la naturaleza cambiante de la vida y el cosmos. 

James Brown ha tenido más de 100 exposiciones individuales y ha participado en más de 200 exposiciones colectivas en el mundo.  Su obra pertenece a las colecciones de prestigiosos museos incluyendo el MoMA, Whitney Museum of American Art y Metropolitan Museum of Art en Nueva York; Centre Georges Pompidou, París, Francia; Instituto de Arte Contemporáneo KW, Berlín, Alemania; y el Museo de Arte Contemporáneo (MACO), Oaxaca, México, entre muchos otros. 

Peter Buggenhout

Peter Buggenhout (Dendermonde, Bélgica, 1963) trabaja en series con la intención de complejizar y profundizar en distintas vetas, logrando cuerpos de trabajo que expresan aspectos vitales de la existencia contemporánea, como la decadencia, la sobreacumulación, la incertidumbre, la destrucción y el desconocimiento, entre otros. Los títulos, se refieren de manera coherente y precisa a los materiales usados, los procesos de construcción y los resultados formales, en ocasiones estableciendo vínculos y cruces con la historia o la literatura. Sus piezas están hechas a partir de objetos o elementos encontrados y de desecho, previamente insignificantes o inestables como polvo, escombros o sangre, generando una densidad de información inaccesible, o accesible sólo gradual o parcialmente.

La complejidad formal de estructuras y construcciones de gran formato, desprendida de todo tipo de representación, responde a una lógica interna que es revelada mediante la interacción física y directa con las obras en espacios específicos. Lo que se presenta como un caos aplastante, es en realidad el resultado de un proceso meticuloso, largo y metódico, que parte de lo abyecto hacia la experiencia estética. Las esculturas compactas y frecuentemente de dimensiones abrumadoras, se manifiestan como ruinas o como la arqueología del sentir protagónico de culturas occidentales actuales, paradójicamente fungiendo como contrapropuesta a las inminentes tendencias de consumo rápido y fácil.

La obra de Buggenhout forma parte colecciones de museos como el MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York, el Centro Pompidou y el Museo Nacional de Arte Moderno en París, The Roberts Institute of Art y la Saatchi Gallery de Londres, The Margulies Collection y la Rubell Collection Family en Miami.

Peter Buggenhout ha mostrado su obra de manera individual y colectiva en instituciones como: MoMA PS1, Nueva York; Palais De Tokyo, Centre Pompidou, Petit Palais y La Maison Rouge, París; Frankfurter Kunstverein, Frankfurt; Kunstverein Hannover, Hannover; Neues Museum, Núremberg, Alemania; Herzliya Biennial 2011, Israel; La Biennale di Venezia 2009, Venecia; Kunstraum Dornbirn, Austria; De Pont Foundation, Tilburgo, Países Bajos; Museum of Old and New Art, Tasmania, Australia; M Museum, Louvain, Bélgica; Museo Espacio, Aguascalientes, México, entre otros. En el 2022, participó en una exposición colectiva durante la Bienal de Venecia y en la Bienal de Lyon. 

Peter Buggenhout (Dendermonde, Bélgica, 1963) trabaja en series con la intención de complejizar y profundizar en distintas vetas, logrando cuerpos de trabajo que expresan aspectos vitales de la existencia contemporánea, como la decadencia, la sobreacumulación, la incertidumbre, la destrucción y el desconocimiento, entre otros. Los títulos, se refieren de manera coherente y precisa a los materiales usados, los procesos de construcción y los resultados formales, en ocasiones estableciendo vínculos y cruces con la historia o la literatura. Sus piezas están hechas a partir de objetos o elementos encontrados y de desecho, previamente insignificantes o inestables como polvo, escombros o sangre, generando una densidad de información inaccesible, o accesible sólo gradual o parcialmente.

La complejidad formal de estructuras y construcciones de gran formato, desprendida de todo tipo de representación, responde a una lógica interna que es revelada mediante la interacción física y directa con las obras en espacios específicos. Lo que se presenta como un caos aplastante, es en realidad el resultado de un proceso meticuloso, largo y metódico, que parte de lo abyecto hacia la experiencia estética. Las esculturas compactas y frecuentemente de dimensiones abrumadoras, se manifiestan como ruinas o como la arqueología del sentir protagónico de culturas occidentales actuales, paradójicamente fungiendo como contrapropuesta a las inminentes tendencias de consumo rápido y fácil.

La obra de Buggenhout forma parte colecciones de museos como el MoMA (Museum of Modern Art) de Nueva York, el Centro Pompidou y el Museo Nacional de Arte Moderno en París, The Roberts Institute of Art y la Saatchi Gallery de Londres, The Margulies Collection y la Rubell Collection Family en Miami.

Peter Buggenhout ha mostrado su obra de manera individual y colectiva en instituciones como: MoMA PS1, Nueva York; Palais De Tokyo, Centre Pompidou, Petit Palais y La Maison Rouge, París; Frankfurter Kunstverein, Frankfurt; Kunstverein Hannover, Hannover; Neues Museum, Núremberg, Alemania; Herzliya Biennial 2011, Israel; La Biennale di Venezia 2009, Venecia; Kunstraum Dornbirn, Austria; De Pont Foundation, Tilburgo, Países Bajos; Museum of Old and New Art, Tasmania, Australia; M Museum, Louvain, Bélgica; Museo Espacio, Aguascalientes, México, entre otros. En el 2022, participó en una exposición colectiva durante la Bienal de Venecia y en la Bienal de Lyon. 

Jannis Kounellis

JANNIS KOUNELLIS ()

Jannis Kounellis desarrolló un amplio cuerpo de trabajo dentro de una combinación de disciplinas como pintura, escultura, instalación, collage y performance, entre otras. Su obra tiene base en la crítica a la alienación y fragmentación de la cultura contemporánea, idea que expresó a través de la yuxtaposición de objetos y materiales que se contraponen entre sí, o que carecen de conexiones aparentes. A partir de 1967 se consideró como uno de los principales exponentes del arte povera en Italia, período en el que incorporó a su práctica materiales experimentales como fuego, piedras, carbón, lana, humo o animales vivos. Además del interés por problemáticas sociales, a Kounellis le importaba la libertad expresiva, que realizaba por medio de la introducción de elementos inusuales o transgresores, durante más de 50 años de carrera utilizó distintas formas de interacción física entre su obra y los espectadores, quienes en ocasiones formaban parte de su puesta en escena de manera intencional. 


Ha participado de manera individual en más de 300 exposiciones y en más de 400 exposiciones colectivas alrededor del mundo. Su obra se ha mostrado en una variedad de prestigiosos museos en lugares como Fondazione Prada, Venezia, Italia (2019); Museo delle Genti d’Abruzzo, Pescera, Italia (2017), Today Art Museum, Beijing, China (2011); y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid España (1997), entre otros. 

JANNIS KOUNELLIS ()

Jannis Kounellis desarrolló un amplio cuerpo de trabajo dentro de una combinación de disciplinas como pintura, escultura, instalación, collage y performance, entre otras. Su obra tiene base en la crítica a la alienación y fragmentación de la cultura contemporánea, idea que expresó a través de la yuxtaposición de objetos y materiales que se contraponen entre sí, o que carecen de conexiones aparentes. A partir de 1967 se consideró como uno de los principales exponentes del arte povera en Italia, período en el que incorporó a su práctica materiales experimentales como fuego, piedras, carbón, lana, humo o animales vivos. Además del interés por problemáticas sociales, a Kounellis le importaba la libertad expresiva, que realizaba por medio de la introducción de elementos inusuales o transgresores, durante más de 50 años de carrera utilizó distintas formas de interacción física entre su obra y los espectadores, quienes en ocasiones formaban parte de su puesta en escena de manera intencional. 


Ha participado de manera individual en más de 300 exposiciones y en más de 400 exposiciones colectivas alrededor del mundo. Su obra se ha mostrado en una variedad de prestigiosos museos en lugares como Fondazione Prada, Venezia, Italia (2019); Museo delle Genti d’Abruzzo, Pescera, Italia (2017), Today Art Museum, Beijing, China (2011); y Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid España (1997), entre otros. 

Martin Eder

Martin Eder es un artista interdisciplinario, principalmente reconocido por su pintura. Eder reproduce una estética de valores del capitalismo tardío o de la posmodernidad, fantástica, de formas y colores llamativos, que contrasta con la presencia protagónica de personajes despojados de cualquier artificio, mostrados desnudos y vulnerables física- y emocionalmente. Su obra representa la violencia de la incoherencia entre la realidad que se ofrece (cultural o mediáticamente), o a la que se aspira, y la realidad internamente experimentada. Martin Eder ha realizado también performance, fotografía, vídeo y escultura.

Durante su trayectoria artística Martin Eder ha expuesto a nivel internacional, con muestras individuales en lugares como Galería HENI, Londrés, Reino Unido (2022) y Galería K.NIG en Tokio, Japón (2020). Ha participado en exposiciones colectivas en ARKEN Museo de Arte Moderno, Copenhagen, Dinamarca (2022) y Patricia Low Contemporary, Gstaad, Suiza (2018), entre otras. Sus obras se encuentran en prestigiosas colecciones como el Museo de Arte Contemporáneo (MOCA), Los Ángeles, Estados Unidos y Museo de Arte Moderno (MoMA), Nueva York, Estados Unidos.

Martin Eder es un artista interdisciplinario, principalmente reconocido por su pintura. Eder reproduce una estética de valores del capitalismo tardío o de la posmodernidad, fantástica, de formas y colores llamativos, que contrasta con la presencia protagónica de personajes despojados de cualquier artificio, mostrados desnudos y vulnerables física- y emocionalmente. Su obra representa la violencia de la incoherencia entre la realidad que se ofrece (cultural o mediáticamente), o a la que se aspira, y la realidad internamente experimentada. Martin Eder ha realizado también performance, fotografía, vídeo y escultura.

Durante su trayectoria artística Martin Eder ha expuesto a nivel internacional, con muestras individuales en lugares como Galería HENI, Londrés, Reino Unido (2022) y Galería K.NIG en Tokio, Japón (2020). Ha participado en exposiciones colectivas en ARKEN Museo de Arte Moderno, Copenhagen, Dinamarca (2022) y Patricia Low Contemporary, Gstaad, Suiza (2018), entre otras. Sus obras se encuentran en prestigiosas colecciones como el Museo de Arte Contemporáneo (MOCA), Los Ángeles, Estados Unidos y Museo de Arte Moderno (MoMA), Nueva York, Estados Unidos.

Enrique Ježik

El trabajo de Ježik está basado en prácticas multidisciplinarias enfocadas en ataques directos y explícitos a la censura, la vigilancia y distintas formas de estrategias control, así como en ideales anarquistas y de libertad, siendo radicalmente crítico de sistemas represivos normalizados, legales o falsamente democráticos y de las dinámicas mediáticas masivas de comunicación y politización. En sus obras utiliza armas, maquinaria de guerra y materiales industriales como componentes formales o escultóricos, o como readymades, siendo el performance uno de los pilares de su trabajo, además de emplear otros medios, desde dibujos o textos, hasta intervenciones arquitectónicas en espacios públicos. La tensión generada por la violencia y agresividad en las piezas de Ježik es experimentada no sólo por los espectadores, sino que implica frecuentemente un riesgo real, potencial o latente, desde los procesos de producción.

Ježik establece referencias a la historia del arte, tales como el minimalismo norteamericano o el suprematismo ruso, con implicaciones formales y conceptuales específicas en cada caso.

Ježik ha expuesto individualmente en lugares como: Centro de Arte Contemporáneo Laznia. Gdansk, Polonia (2022); Galería Metropolitana, Santiago, Chile (2019); Fundación OSDE, Buenos Aires (2018); Ex Teresa Arte Actual, Ciudad de México (2017); Galería Vermelho, São Paulo (2015); Museo Universitario Arte Contemporáneo, Ciudad de México (2011). Colectivamente su obra ha sido expuesta en diversas instituciones como el Museo Carrillo Gil; Museo de Arte Moderno (Ciudad de México), Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires), Haus der Kulturen der Welt (Berlín), Museo Reina Sofía (Madrid), Musée des Beaux Arts (Montréal), Art Sonje Center (Seúl), así como en las bienales de Mercosur (Porto Alegre, 2003), São Paulo (2010), Ljubljana (2011), Shanghai (2018) y BienalSur (Buenos Aires, 2019).

El trabajo de Ježik está basado en prácticas multidisciplinarias enfocadas en ataques directos y explícitos a la censura, la vigilancia y distintas formas de estrategias control, así como en ideales anarquistas y de libertad, siendo radicalmente crítico de sistemas represivos normalizados, legales o falsamente democráticos y de las dinámicas mediáticas masivas de comunicación y politización. En sus obras utiliza armas, maquinaria de guerra y materiales industriales como componentes formales o escultóricos, o como readymades, siendo el performance uno de los pilares de su trabajo, además de emplear otros medios, desde dibujos o textos, hasta intervenciones arquitectónicas en espacios públicos. La tensión generada por la violencia y agresividad en las piezas de Ježik es experimentada no sólo por los espectadores, sino que implica frecuentemente un riesgo real, potencial o latente, desde los procesos de producción.

Ježik establece referencias a la historia del arte, tales como el minimalismo norteamericano o el suprematismo ruso, con implicaciones formales y conceptuales específicas en cada caso.

Ježik ha expuesto individualmente en lugares como: Centro de Arte Contemporáneo Laznia. Gdansk, Polonia (2022); Galería Metropolitana, Santiago, Chile (2019); Fundación OSDE, Buenos Aires (2018); Ex Teresa Arte Actual, Ciudad de México (2017); Galería Vermelho, São Paulo (2015); Museo Universitario Arte Contemporáneo, Ciudad de México (2011). Colectivamente su obra ha sido expuesta en diversas instituciones como el Museo Carrillo Gil; Museo de Arte Moderno (Ciudad de México), Museo Nacional de Bellas Artes (Buenos Aires), Haus der Kulturen der Welt (Berlín), Museo Reina Sofía (Madrid), Musée des Beaux Arts (Montréal), Art Sonje Center (Seúl), así como en las bienales de Mercosur (Porto Alegre, 2003), São Paulo (2010), Ljubljana (2011), Shanghai (2018) y BienalSur (Buenos Aires, 2019).

Daniel Lezama

Daniel Lezama opta por pintar en medio y estilo tradicionales. Su pintura y visión estética se centran en narrativas extraordinariamente pintadas, referenciadas desde el contexto vernáculo mexicano, en las historias no oficiales de recuerdos, sueños y deseos, así como en un nuevo romanticismo que ve el arte bajo una perspectiva existencial. Habitualmente, realizando pinturas de gran o medio formato y en ocasiones el dibujo, el monotipo y el grabado, Lezama expresa su visión profunda y sin precedentes de “lo mexicano” en una época marcada por prácticas postconceptuales.

Daniel Lezama ha participado en exposiciones individuales en lugares como el Museo de la Ciudad, Ciudad de México, México (2008); Roebling Hall Gallery, Nueva York, EEUU (2002); Hof & Huyser Galerie, Amsterdam, Países Bajos (1998), entre otros. También ha participado en exposiciones colectivas en lugares como Museo Angerlehner, Austria (2014); Museo Universitario de Arte Contemporáneo, Ciudad de México, México (2013); Museo Nacional de Arte, Ciudad de México, México (2010). En el 2022, su obra fue reconocida con una exposición retrospectiva en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México y en el 2005 participó en la II Bienal de Beijing, China. Su obra pertenece a prestigiosas colecciones alrededor del mundo incluyendo las del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Ciudad de México, México; Murderme Collection, Londres, Reino Unido; Museo de Arte Moderno, Ciudad de México, México; Stedelijk Museum voor Actuele Kunst, Gante, Bélgica; Hermes Trust Collection, Londres, Reino Unido; Institut Valenciá D’Art Modern, España; Museo del Barrio, Nueva York, EEUU; y Essl Sammlung, Vienna, Austria, entre otros. 

Daniel Lezama opta por pintar en medio y estilo tradicionales. Su pintura y visión estética se centran en narrativas extraordinariamente pintadas, referenciadas desde el contexto vernáculo mexicano, en las historias no oficiales de recuerdos, sueños y deseos, así como en un nuevo romanticismo que ve el arte bajo una perspectiva existencial. Habitualmente, realizando pinturas de gran o medio formato y en ocasiones el dibujo, el monotipo y el grabado, Lezama expresa su visión profunda y sin precedentes de “lo mexicano” en una época marcada por prácticas postconceptuales.

Daniel Lezama ha participado en exposiciones individuales en lugares como el Museo de la Ciudad, Ciudad de México, México (2008); Roebling Hall Gallery, Nueva York, EEUU (2002); Hof & Huyser Galerie, Amsterdam, Países Bajos (1998), entre otros. También ha participado en exposiciones colectivas en lugares como Museo Angerlehner, Austria (2014); Museo Universitario de Arte Contemporáneo, Ciudad de México, México (2013); Museo Nacional de Arte, Ciudad de México, México (2010). En el 2022, su obra fue reconocida con una exposición retrospectiva en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México y en el 2005 participó en la II Bienal de Beijing, China. Su obra pertenece a prestigiosas colecciones alrededor del mundo incluyendo las del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), Ciudad de México, México; Murderme Collection, Londres, Reino Unido; Museo de Arte Moderno, Ciudad de México, México; Stedelijk Museum voor Actuele Kunst, Gante, Bélgica; Hermes Trust Collection, Londres, Reino Unido; Institut Valenciá D’Art Modern, España; Museo del Barrio, Nueva York, EEUU; y Essl Sammlung, Vienna, Austria, entre otros. 

Francisco Larios

Francisco Larios es un artista multidisciplinario que trabaja con pintura, dibujo de concepto abierto y software para modelado 3D. En su serie de trabajos, las influencias postmodernas son reconocidas por formas simplificadas, líneas y geometría sagrada. La producción de Larios no es una cita acrítica o una apropiación de los temas que le interesan, sino una exploración poética del estado de nuestras relaciones con la fe, la voluntad y el destino. Sus títulos, a menudo, hacen referencia a situaciones o grupos de personas memorables a lo largo de la historia.

Francisco Larios estudió diseño con especialidad en historia del arte en la Universidad La Salle, Laguna. Ha participado en más de 100 exposiciones colectivas en lugares cómo Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), Monterrey, México (2015); Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, Oaxaca, México (2009); Museé de Arte Modesta, Montpellier, Francia (2004); y Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica (2004). Ha contado con una variedad de exposiciones individuales en lugares como Galería Mackey, Houston, Texas, EEUU (2005) y B&D Gallery, Milán, Italia (2004). Durante su trayectoria le han sido otorgados varios premios y reconocimientos, incluyendo el primer lugar en la VII Bienal de Cuenca, Ecuador en el 2001. Pertenece a la colección de museos alrededor del mundo, incluyendo el Museum of Contemporary Art San Diego, California, EEUU, Museum of Fine Arts, Houston, Texas, EEUU, Museo de arte Contemporáneo de Monterrey y el Musée d'Art Modesta, Montpellier, Francia. 

Francisco Larios es un artista multidisciplinario que trabaja con pintura, dibujo de concepto abierto y software para modelado 3D. En su serie de trabajos, las influencias postmodernas son reconocidas por formas simplificadas, líneas y geometría sagrada. La producción de Larios no es una cita acrítica o una apropiación de los temas que le interesan, sino una exploración poética del estado de nuestras relaciones con la fe, la voluntad y el destino. Sus títulos, a menudo, hacen referencia a situaciones o grupos de personas memorables a lo largo de la historia.

Francisco Larios estudió diseño con especialidad en historia del arte en la Universidad La Salle, Laguna. Ha participado en más de 100 exposiciones colectivas en lugares cómo Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO), Monterrey, México (2015); Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, Oaxaca, México (2009); Museé de Arte Modesta, Montpellier, Francia (2004); y Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, San José, Costa Rica (2004). Ha contado con una variedad de exposiciones individuales en lugares como Galería Mackey, Houston, Texas, EEUU (2005) y B&D Gallery, Milán, Italia (2004). Durante su trayectoria le han sido otorgados varios premios y reconocimientos, incluyendo el primer lugar en la VII Bienal de Cuenca, Ecuador en el 2001. Pertenece a la colección de museos alrededor del mundo, incluyendo el Museum of Contemporary Art San Diego, California, EEUU, Museum of Fine Arts, Houston, Texas, EEUU, Museo de arte Contemporáneo de Monterrey y el Musée d'Art Modesta, Montpellier, Francia. 

Oliver Marsden

La práctica artística de Oliver Marsden gira en torno a la percepción, las posibilidades del movimiento y la fluidez del color, el sonido y el orden. Marsden explora el comportamiento y las propiedades de la pintura, creando pulsaciones y ecos de color. Marsden tiene una base formal en la geometría que frecuentemente corresponde a las formas de las oscilaciones periódicas, como las vibraciones de sonidos simples, tales como el que puede producir un diapasón. Estos patrones de ondas son producidos frecuentemente en la naturaleza por el viento, la luz o el sonido, y su forma tiene una correspondencia directa con el ritmo y el tiempo. El trabajo de Marsden representa posibles modelos cósmicos, o fragmentos de ellos, a partir del equilibrio entre la precisión científica y la subjetividad perceptiva. La evolución de su práctica le ha llevado a experimentar con materiales como la fibra de vidrio y el aluminio, además de la pintura.

Oliver Marsden ha participado en más de 60 exposiciones colectivas, incluyendo Vigo Gallery, Dubai, Emiratos Árabes Unidos (2017) y ha mostrado su obra de manera individual en espacios como Galería Hilario Galguera, CDMX, México (2015) y Koumi Machi Kougen Museum, Koumi, Japón (2009), entre otros. Ha recibido prestigiosos premios y reconocimientos como el Prince 's Trust Award de Inglaterra en el año 2000 y The Arthur Anderson Prize por Mejor Artista Joven, Escocia en 1995. Su obra forma parte de importantes colecciones alrededor del mundo como de la Fundación Jumex, México y Horiuchi Collection, Japón, entre otras.

La práctica artística de Oliver Marsden gira en torno a la percepción, las posibilidades del movimiento y la fluidez del color, el sonido y el orden. Marsden explora el comportamiento y las propiedades de la pintura, creando pulsaciones y ecos de color. Marsden tiene una base formal en la geometría que frecuentemente corresponde a las formas de las oscilaciones periódicas, como las vibraciones de sonidos simples, tales como el que puede producir un diapasón. Estos patrones de ondas son producidos frecuentemente en la naturaleza por el viento, la luz o el sonido, y su forma tiene una correspondencia directa con el ritmo y el tiempo. El trabajo de Marsden representa posibles modelos cósmicos, o fragmentos de ellos, a partir del equilibrio entre la precisión científica y la subjetividad perceptiva. La evolución de su práctica le ha llevado a experimentar con materiales como la fibra de vidrio y el aluminio, además de la pintura.

Oliver Marsden ha participado en más de 60 exposiciones colectivas, incluyendo Vigo Gallery, Dubai, Emiratos Árabes Unidos (2017) y ha mostrado su obra de manera individual en espacios como Galería Hilario Galguera, CDMX, México (2015) y Koumi Machi Kougen Museum, Koumi, Japón (2009), entre otros. Ha recibido prestigiosos premios y reconocimientos como el Prince 's Trust Award de Inglaterra en el año 2000 y The Arthur Anderson Prize por Mejor Artista Joven, Escocia en 1995. Su obra forma parte de importantes colecciones alrededor del mundo como de la Fundación Jumex, México y Horiuchi Collection, Japón, entre otras.

Bosco Sodi

La práctica artística de Sodi, tanto pictórica como escultórica, tiene fundamento en la expresión de los materiales, así como sus cargas culturales, simbólicas e históricas. Sus esculturas consisten en piezas de arcilla horneadas en su estudio en Oaxaca, siguiendo técnicas de la región, que son adaptadas para la producción de obras de gran formato, moldeadas manualmente y secadas a la intemperie. Las piezas resultantes son legados únicos de la interacción entre el material crudo y el medio ambiente, portando las marcas no sólo del artista, sino también de los componentes naturales de la materia prima.

A través de su trabajo, Sodi actualiza y resignifica prácticas mexicanas ancestrales; su obra conserva el uso tradicional y ritual de la arcilla, a la vez que sus formas existen como símbolos universales y arquetípicos relacionados con el infinito, la tierra, o el cosmos, entre otros. En este sentido, la obra de Sodi representa un equilibrio de varias dicotomías: lo conceptual y lo formal, lo local y lo universal, lo espiritual y lo terrenal, lo concreto y lo abstracto.

Sodi se inspira en una variedad de expresiones culturales y artísticas; en la importancia de la arcilla para las civilizaciones americanas antiguas, la tradición japonesa de wabi-sabi, que valora la impermanencia y la imperfección, así como en momentos más recientes de la historia del arte, tales como el arte povera en Italia, o en Japón: Gutay y Mono-ha; manifestaciones que expanden la definición del arte y sus espacios expositivos, a la vez que aprovechan la imprevisibilidad y la belleza de la naturaleza más allá del cubo blanco.

Bosco Sodi ha expuesto individualmente a una escala internacional en lugares como Dallas Museum of Art, Dallas, EEUU (2021) y Galería Axel Vervoordt, Amberes, Bélgica (2022). En el 2022, presentó su exposición individual “What Goes Around Comes Around” como evento colateral oficial de la Bienal de Venecia con Fondazione dell’Albero d’Oro. Ha participado en exposiciones colectivas en lugares como National Gallery of Victoria, Melbourne, Australia (2021) y Museo de arte de la Ciudad de Shimonoseki, Yamaguchi, Japón (2021). Su obra forma parte de más de 40 colecciones públicas y privadas incluyendo las de Harvard Art Museum, Massachusetts, EEUU; Colección Júmex, CDMX, México; y Murderme Collection, Londres, Reino Unido, por nombrar algunos.

La práctica artística de Sodi, tanto pictórica como escultórica, tiene fundamento en la expresión de los materiales, así como sus cargas culturales, simbólicas e históricas. Sus esculturas consisten en piezas de arcilla horneadas en su estudio en Oaxaca, siguiendo técnicas de la región, que son adaptadas para la producción de obras de gran formato, moldeadas manualmente y secadas a la intemperie. Las piezas resultantes son legados únicos de la interacción entre el material crudo y el medio ambiente, portando las marcas no sólo del artista, sino también de los componentes naturales de la materia prima.

A través de su trabajo, Sodi actualiza y resignifica prácticas mexicanas ancestrales; su obra conserva el uso tradicional y ritual de la arcilla, a la vez que sus formas existen como símbolos universales y arquetípicos relacionados con el infinito, la tierra, o el cosmos, entre otros. En este sentido, la obra de Sodi representa un equilibrio de varias dicotomías: lo conceptual y lo formal, lo local y lo universal, lo espiritual y lo terrenal, lo concreto y lo abstracto.

Sodi se inspira en una variedad de expresiones culturales y artísticas; en la importancia de la arcilla para las civilizaciones americanas antiguas, la tradición japonesa de wabi-sabi, que valora la impermanencia y la imperfección, así como en momentos más recientes de la historia del arte, tales como el arte povera en Italia, o en Japón: Gutay y Mono-ha; manifestaciones que expanden la definición del arte y sus espacios expositivos, a la vez que aprovechan la imprevisibilidad y la belleza de la naturaleza más allá del cubo blanco.

Bosco Sodi ha expuesto individualmente a una escala internacional en lugares como Dallas Museum of Art, Dallas, EEUU (2021) y Galería Axel Vervoordt, Amberes, Bélgica (2022). En el 2022, presentó su exposición individual “What Goes Around Comes Around” como evento colateral oficial de la Bienal de Venecia con Fondazione dell’Albero d’Oro. Ha participado en exposiciones colectivas en lugares como National Gallery of Victoria, Melbourne, Australia (2021) y Museo de arte de la Ciudad de Shimonoseki, Yamaguchi, Japón (2021). Su obra forma parte de más de 40 colecciones públicas y privadas incluyendo las de Harvard Art Museum, Massachusetts, EEUU; Colección Júmex, CDMX, México; y Murderme Collection, Londres, Reino Unido, por nombrar algunos.

Willem Boel

El trabajo de Willem Boel está basado en la utilización de estructuras y objetos industriales, despojados de su función original y reconstruidos con una intención artística y con un riguroso sentido de composición. La carga histórica y conceptual de éstos, como soporte y obra simultánea, así como la frecuente acumulación de pintura, se traduce en densidad de información y en materialidad que contrasta en equilibrio con los espacios vacíos y ligereza visual de sus piezas, a la vez que se plantean interrogantes sobre los límites disciplinares y los formatos tradicionales. La importancia del proceso como componente clave de su obra, hace que el tiempo y la duración adquieran un valor especialmente significativo.

Willem Boel trabaja principalmente en series, siendo las más representativas Le chef d'oeuvre inconnu, De Nieuwe Molens, Pare feu y Sancho Don't Care. En el año 2015, Willem Boel ganó el prestigioso Gran Premio en el Salón de Montrouge.

Boel ha expuesto en museos como el Palais de Tokyo, París, Francia (2015);  Museo M de Lovaina, Bélgica (2018);  Loods 12 en Wetteren, Bélgica (2018). La obra Sancho Don't Care #05, una instalación monumental de 11 m de altura,  está viajando por Europa de manera itinerante y se ha mostrado hasta el momento en Letonia, Dinamarca, Francia y Bélgica. Willem Boel participó en 2021 en la Trienal de Brujas, Bélgica; Artissima, Turín, Italia;  Art Rotterdam, Países Bajos; Kunstverein Peschkenhaus Moers, Alemania; y muchos más.

El trabajo de Willem Boel está basado en la utilización de estructuras y objetos industriales, despojados de su función original y reconstruidos con una intención artística y con un riguroso sentido de composición. La carga histórica y conceptual de éstos, como soporte y obra simultánea, así como la frecuente acumulación de pintura, se traduce en densidad de información y en materialidad que contrasta en equilibrio con los espacios vacíos y ligereza visual de sus piezas, a la vez que se plantean interrogantes sobre los límites disciplinares y los formatos tradicionales. La importancia del proceso como componente clave de su obra, hace que el tiempo y la duración adquieran un valor especialmente significativo.

Willem Boel trabaja principalmente en series, siendo las más representativas Le chef d'oeuvre inconnu, De Nieuwe Molens, Pare feu y Sancho Don't Care. En el año 2015, Willem Boel ganó el prestigioso Gran Premio en el Salón de Montrouge.

Boel ha expuesto en museos como el Palais de Tokyo, París, Francia (2015);  Museo M de Lovaina, Bélgica (2018);  Loods 12 en Wetteren, Bélgica (2018). La obra Sancho Don't Care #05, una instalación monumental de 11 m de altura,  está viajando por Europa de manera itinerante y se ha mostrado hasta el momento en Letonia, Dinamarca, Francia y Bélgica. Willem Boel participó en 2021 en la Trienal de Brujas, Bélgica; Artissima, Turín, Italia;  Art Rotterdam, Países Bajos; Kunstverein Peschkenhaus Moers, Alemania; y muchos más.

Stijn Cole

El trabajo de Stijn Cole es el resultado de un análisis exhaustivo visual y material de la percepción subjetiva del tiempo y del espacio de lugares y paisajes específicos. A partir de procesos posteriores graduales de descomposición y reconstrucción, Cole produce obras híbridas con elementos previamente aislados y recompuestos, tales como imagen, color, profundidad, perspectiva y forma, estableciendo equilibrio, vínculo y coherencia entre abstracción y representación. La relación con su trabajo sucede de manera tanto poética como racional, no sólo por medio de los sentidos, sino al momento en el que necesariamente somos orillados a interpretar el paisaje desde la separación original de sus componentes. Stijn Cole trabaja con una amplia variedad de técnicas, materiales y formatos, enfocando su más reciente cuerpo de trabajo en instalaciones.

Stijn Cole ha expuesto de manera individual en lugares como Galería Iréne Laub, Bruselas, Bélgica (2021) y Galería Wender en Zúrich, Suiza (2019); al igual que exposiciones colectivas en Lieu d’Art Contemporain (L.A.C.) Narbonne, Sigean, Francia (2019) y en Biënnale van de schilderkunst, en el Museo Raveel, Zulte, Bélgica (2018). Su obra forma parte de importantes colecciones como de la Embajada de Bélgica en Washington, Estados Unidos y de Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (S.M.A.K.), Gante, Bélgica. 

El trabajo de Stijn Cole es el resultado de un análisis exhaustivo visual y material de la percepción subjetiva del tiempo y del espacio de lugares y paisajes específicos. A partir de procesos posteriores graduales de descomposición y reconstrucción, Cole produce obras híbridas con elementos previamente aislados y recompuestos, tales como imagen, color, profundidad, perspectiva y forma, estableciendo equilibrio, vínculo y coherencia entre abstracción y representación. La relación con su trabajo sucede de manera tanto poética como racional, no sólo por medio de los sentidos, sino al momento en el que necesariamente somos orillados a interpretar el paisaje desde la separación original de sus componentes. Stijn Cole trabaja con una amplia variedad de técnicas, materiales y formatos, enfocando su más reciente cuerpo de trabajo en instalaciones.

Stijn Cole ha expuesto de manera individual en lugares como Galería Iréne Laub, Bruselas, Bélgica (2021) y Galería Wender en Zúrich, Suiza (2019); al igual que exposiciones colectivas en Lieu d’Art Contemporain (L.A.C.) Narbonne, Sigean, Francia (2019) y en Biënnale van de schilderkunst, en el Museo Raveel, Zulte, Bélgica (2018). Su obra forma parte de importantes colecciones como de la Embajada de Bélgica en Washington, Estados Unidos y de Stedelijk Museum voor Actuele Kunst (S.M.A.K.), Gante, Bélgica. 

Maisie Cousins

El trabajo fotográfico de Cousins está basado en la construcción de imágenes cargadas de contrastes en varios sentidos: visual, conceptual y temático, así como derivados de sensaciones extremas y opuestas suscitadas por las obras. La artista, por medio de la exuberancia, lo extravagante, y la saturación de detalles y elementos, hace referencia a la fertilidad y a la vida a través de la exaltación de de las funciones del cuerpo femenino, a la vez que pone en crisis y cuestiona ideas rígidas existentes relativas al ideal de la pureza.

Maisie Cousins ha expuesto de manera individual en lugares como Fotografska, Estocolmo, Suecia (2020) y TJ Boulting, Londres, Reino Unido (2017). Ha participado en muestras colectivas en proyectos como la Bienal de Arte de Bangkok, Tailandia (2020) y en Musée National d’Histoire et d’Art, Luxemburgo (2019). En el 2019, fue finalista para el Paris Photo Aperture First Book Award por su obra Rubbish, Dipping Sauce, Grass, Peonie, Bum.

El trabajo fotográfico de Cousins está basado en la construcción de imágenes cargadas de contrastes en varios sentidos: visual, conceptual y temático, así como derivados de sensaciones extremas y opuestas suscitadas por las obras. La artista, por medio de la exuberancia, lo extravagante, y la saturación de detalles y elementos, hace referencia a la fertilidad y a la vida a través de la exaltación de de las funciones del cuerpo femenino, a la vez que pone en crisis y cuestiona ideas rígidas existentes relativas al ideal de la pureza.

Maisie Cousins ha expuesto de manera individual en lugares como Fotografska, Estocolmo, Suecia (2020) y TJ Boulting, Londres, Reino Unido (2017). Ha participado en muestras colectivas en proyectos como la Bienal de Arte de Bangkok, Tailandia (2020) y en Musée National d’Histoire et d’Art, Luxemburgo (2019). En el 2019, fue finalista para el Paris Photo Aperture First Book Award por su obra Rubbish, Dipping Sauce, Grass, Peonie, Bum.

Roosmarijn Pallandt

Las obras de Pallandt son el resultado de la correspondencia entre lo inmaterial que permanece y su registro, lo no conceptual que está detrás de manifestaciones naturales y espirituales y la energía sutil y expresa detrás de interacciones humanas en ciertos sitios con cargas específicas, rituales o naturales. Sus piezas son la unidad formal y coherente de procesos y relaciones espacio-temporales que la artista establece con lugares y comunidades, articuladas por un lenguaje formal multifacético e interdisciplinario, que consiste a menudo en instalaciones conformadas por sonido, fotografía, cine analógico y escultura textil.

Pallandt ha viajado a lugares remotos del mundo, registrando paisajes sonoros efímeros durante distintos actos y ceremonias, cuyas ondas son reproducidas para mostrar la complejidad autorregulada y la coexistencia de distintos despliegues de energía en sitios específicos, ofreciendo al espectador la posibilidad de habitar momentáneamente sus texturas y fibras internas. El sonido, como lenguaje universal y como base y pilar de su obra, produce una atracción gravitatoria en obras inmersivas que suscitan una sensación de espacio expansivo, manteniendo vínculos con los eventos originales. 

El peso de su trabajo consiste en la transmisión, a través del arte, de la experiencia directa, profunda, compleja, sensible y multidimensional, desarrollada durante tiempos indefinidos, determinados únicamente por los ritmos particulares de cada situación. Sus obras son el registro presente de un momento significativo, en sintonía y organicidad con otro espacio. 

Roosmarijn Pallandt se graduó de la Licenciatura de Artes Visuales con distinción Cum Laude. En el año 2005 obtuvo el premio Milk Way por la obra más innovadora y fue galardonada con el Premio Hariban de Benrido, en 2018. El trabajo de Roosmarijn ha sido exhibido en espacios tales como el Museo de Arte de Zapopan, Jalisco,  México (2021), en la Galería Contemporánea Kunming, Yunnan, China (2020); Festival de Lumen, Londres, Reino Unido (2020); Festival de Alice Springs, Australia (2020); y en Kyotographie, Kioto Japón (2017), entre otros.

Las obras de Pallandt son el resultado de la correspondencia entre lo inmaterial que permanece y su registro, lo no conceptual que está detrás de manifestaciones naturales y espirituales y la energía sutil y expresa detrás de interacciones humanas en ciertos sitios con cargas específicas, rituales o naturales. Sus piezas son la unidad formal y coherente de procesos y relaciones espacio-temporales que la artista establece con lugares y comunidades, articuladas por un lenguaje formal multifacético e interdisciplinario, que consiste a menudo en instalaciones conformadas por sonido, fotografía, cine analógico y escultura textil.

Pallandt ha viajado a lugares remotos del mundo, registrando paisajes sonoros efímeros durante distintos actos y ceremonias, cuyas ondas son reproducidas para mostrar la complejidad autorregulada y la coexistencia de distintos despliegues de energía en sitios específicos, ofreciendo al espectador la posibilidad de habitar momentáneamente sus texturas y fibras internas. El sonido, como lenguaje universal y como base y pilar de su obra, produce una atracción gravitatoria en obras inmersivas que suscitan una sensación de espacio expansivo, manteniendo vínculos con los eventos originales. 

El peso de su trabajo consiste en la transmisión, a través del arte, de la experiencia directa, profunda, compleja, sensible y multidimensional, desarrollada durante tiempos indefinidos, determinados únicamente por los ritmos particulares de cada situación. Sus obras son el registro presente de un momento significativo, en sintonía y organicidad con otro espacio. 

Roosmarijn Pallandt se graduó de la Licenciatura de Artes Visuales con distinción Cum Laude. En el año 2005 obtuvo el premio Milk Way por la obra más innovadora y fue galardonada con el Premio Hariban de Benrido, en 2018. El trabajo de Roosmarijn ha sido exhibido en espacios tales como el Museo de Arte de Zapopan, Jalisco,  México (2021), en la Galería Contemporánea Kunming, Yunnan, China (2020); Festival de Lumen, Londres, Reino Unido (2020); Festival de Alice Springs, Australia (2020); y en Kyotographie, Kioto Japón (2017), entre otros.

TEXTO CURATORIAL
/ Por
Hilario Galguera

Volvió a hacerse la luz y la tiniebla, otra vez día y noche, otra vez noches y días, y otra vez se ordenó lo infinito según la altura, anchura y profundidad, se establecieron las direcciones del cielo en su cuaterno número abierto, hubo arriba y abajo, la nube y el mar; y en el medio del mar se levantó otra vez la tierra, la verde isla del mundo, cubierta de plantas, cubierta de praderas, mutación de lo inmutable. 

Hermann Broch 


ALTAR 

En este espacio empezamos a construir una estructura física y mental consagrada a un culto, una ofrenda como un sacrificio de nuestro conocimiento y orgullo para relacionarnos con la divinidad inherente al quehacer artístico. Intentar explorar con esta experiencia nuestra correspondencia con los elementos trascendentales y sobrenaturales en la práctica del arte. El arte como un vehículo de salvación. 

Empezar para algunos, y ensanchar para otros, el significado de nuestra importancia y convicción, como consecuencia de este entendimiento, de seres relevantes. Agentes de cambio producto de una resurrección de valores y conceptos aparentemente caducos, cuya ausencia nos ha arrojado al abismo de la banalidad, de la trivialidad de una vida, de la terrible y destructiva presencia de la ignorancia, de la ineptitud para buscar soluciones en lo más evidente. 

Post tenebras spero lucem es el lema que empleó el humilde y universal impresor Juan de la Cuesta en el sello de su primera edición de El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, en el año 1605. No era novedad, ya que lo habían usado otros impresores en sus emblemas tipográficos, en atención al deseo de disipar la oscuridad que tanto apoyaba la Inquisición. por ejemplo. Yo lo vi por primera vez leyendo esa máquina excepcional y monstruosa que es el Quijote. Hace sentido porque es la más grande apología de la belleza, la lealtad, el agradecimiento, el ideal, el amor, la convicción, la verdad, el deseo, y también la esperanza en un mundo mejor. Quijote y Sancho, arquetipos humanos alejados de los dioses. Arquetipos de nuestro bien ser. Después lo leí en una obra escrita en latín del Libro de Job, texto canónico que recupera el sentido de la vida a través de la esperanza y la convicción en lo divino sobrenatural, con cuya conciencia la mayoría de los mortales obtiene la fuerza suficiente para poder seguir viva. Y otros, con la sola esperanza de regresar a la luz después del sueño. 

De acuerdo con cualquier métrica, hoy el hombre vive mejor que en ningún otro tiempo de la historia. El problema, la decadencia surge cuando se enquista en algún punto específico. No son tiempos tenebrosos excepto para la ignorancia y la ausencia del sentimiento de pertenencia a las más altas esferas del pensamiento y la espiritualidad humana. 

Las crisis siempre estarán presentes, guerras, epidemias, hambrunas, el odio por el otro. Hoy nos toca una crisis singular, la mentira y la ignorancia que arrastra países enteros. Algunas veces estas imitaciones nos acercan demasiado a un abismo. Como al que nos acercamos otra vez. En estos tiempos el futuro promete la desilusión de un mundo ideal en construcción. 

¿Podrá haber un futuro mejor en términos cuantitativos y cualitativos? Sí, para unos. No, para otros. Esta división no se convierte en ningún argumento y mucho menos en un acercamiento a la esperanza. 

Post lucem spero tenebra, después de la luz espero las tinieblas. En nuestro acontecer diario, yo no veo diferencia. Es un asunto personal. Hay quien espera la luz como una especie de trampantojo o un engaño a una realidad amarga, y hay quien espera las tinieblas para retar y esperar pacientemente el regreso del aliento vital. No hay quien triunfe. Pero la luz, al menos, nos permite ordenar ciertos procedimientos vitales. Damos cuenta, por ejemplo, de que el brillo de la luz todavía nos despertó. Nos permite encontrar libros, ideas, causas perdidas. Mientras que en las tinieblas nos perdemos en abismos sin medida. Pero también en la belleza, porque ahí es donde creo que reside el monstruo de la poesía que se apodera, destroza y engulle el sueño del artista. Del verdadero artífice de lo más alto en el espíritu humano. Los románticos alemanes primero lo vieron como un signo alarmante. El racionalismo exacerbaba posiciones de conocimiento, pero también de odio. Los románticos regresaron a la naturaleza, a los brazos de la amada. Al final llegó Goethe y sin ninguna restricción se entregó a Mefistófeles. De las tinieblas a la luz y de la luz a las tinieblas. Dante, muchos años antes, hizo el mismo viaje; Virgilio, poeta casi mitológico, lo llevó al infierno a través de un bosque oscuro, hasta que Beatriz, como atisbando una claridad, lo llevó a la luz. O a lo que por lo menos en ese renacimiento significaba la luz. 

Hoy es diferente. Siglo XXI 

En estos tiempos posmodernos las narrativas ya no existen, la ciencia no es el progreso, la familia ya no es el centro, la religión no es la creencia, lo simbólico se va esfumando poco a poco. Así es como se ha empezado a construir la angustia de la ausencia de lo real. De la realidad del conocimiento, de la base vital del hombre. ¿La narrativa (oculta, tal vez inexistente) del arte todavía existe?. ¿Su sentido simbólico todavía explica el sentido de la vida?. Quisiera yo creerle a Heine, siempre y cuando la poesía, el duende de García Lorca se manifieste intempestivamente reconstruyendo la base poética, generalmente en la tinieblas, en los sonidos, los golpes, las heridas y las presencias oscuras que recibimos con el corazón abierto. Aunque estemos en el mediodía. Aunque la luz nos ayude a reconstruir el devenir oscuro de nuestras vidas. 

El arte, como nosotros, tiende a la luz, aunque las más de las veces acabemos incendiándonos sin saber exactamente cómo y por qué. 

Aquí, en este lugar, en este altar programático se propone una recuperación a través de las piezas expuestas, de presencias intangibles pero definitivas en nuestra percepción. Porque el acto poético insertado en la obra de arte es ajeno a cualquier circunstancia histórica. 

Es de esta manera, con todas esas referencias canónicas presentamos un montaje en el que las tinieblas surgen de cada experiencia individual. Todos, aun en mañanas esplendorosas hemos estado sumidos en los campos más tenebrosos de nuestra vida. La luz no es sino un ideal, objetivo ilusorio a veces, pero sin duda una señal de esperanza. Espero lucem. Algunas veces se hará presente, otras no. Pero estoy convencido de que ese oscuro, inescrutable acto poético que forma y le da forma a cada una de las piezas aquí presentes, abre una rendija de luz. Como diciendo “después de las tinieblas espero la luz” para reiniciar el recuento de daños. 

Como todos los días de este complejo sistema, en que la rotación del sistema celeste, la gravedad, nos lleva de las tinieblas a la luz y de la luz a las tinieblas. Todos los días que la Tierra de la vuelta al sol. 

Creo que lo que aquí se expone no es producto de una reflexión, o una simple propuesta. Las obras son producto de un acto iniciático de grandes maestros que sin narrativa alguna dejan constancia de la posibilidad de la poesía. Haciendo uso de artilugios muy intrincados técnica y conceptuelmente, hablándonos y retándonos. Para dejar constancia de una verdadera obra de arte. Como los oficiantes y celebrantes de un altar que subliman el terror, el deseo, el amor, la decepción, la belleza y la esperanza; la condición humana. Aunque al final la luz nos lleve a la nostalgia y a la tristeza de lo perdido, como a Goethe, a conocer el vacío y la soledad. 

Finalmente, esta exposición muestra el poder absoluto que tienen estos artistas sobre el entendimiento del mundo. Son obras sobrecogedoras que, viéndolas bien, sintiendo su presencia, nos dejan sin el aliento necesario para regresar a un mundo banal. 

Son todas ellas, piezas de una profundidad que tal vez sólo la arqueología futura pueda catalogar y explicar en algún momento. Hoy nosotros, en esta puesta en escena sólo podremos percibirlas como entidades presentes y poderosas. Casi como fantasmas en nuestro grotesco mundo cotidiano. Presencias incontestables que nos acompañarán en un viaje, creo, para algunos llenos de preguntas y para otros, un viaje como otros tantos, de iniciación para rendirnos con la ofrenda de nuestro entendimiento, de nuestra esperanza y futuro incierto, en este altar, espacio exclusivo para el asombro del arte. 

Terminamos este camino en la luz, frente a una obra maestra que es también un desafío a nuestro destino. El grandioso enigma con que nos abruma Kounellis, el último gran poeta trágico de nuestra época. 

Aun así, lastimado y triste, con esperanza. 

Date cuenta, 
interrumpiste a las tinieblas 
y seguías como si hubieras remontado 
una ola, 
azul, blanca, fabricada 
a la medida de tu ignorancia. 

Como ese humilde editor 
esperando unas monedas 
para comer 
y seguir publicando sueños. 

H.G. 

POST TENEBRAS SPERO LUCEM. 
Hilario Galguera 
Octubre 2020 

Volvió a hacerse la luz y la tiniebla, otra vez día y noche, otra vez noches y días, y otra vez se ordenó lo infinito según la altura, anchura y profundidad, se establecieron las direcciones del cielo en su cuaterno número abierto, hubo arriba y abajo, la nube y el mar; y en el medio del mar se levantó otra vez la tierra, la verde isla del mundo, cubierta de plantas, cubierta de praderas, mutación de lo inmutable. 

Hermann Broch 


ALTAR 

En este espacio empezamos a construir una estructura física y mental consagrada a un culto, una ofrenda como un sacrificio de nuestro conocimiento y orgullo para relacionarnos con la divinidad inherente al quehacer artístico. Intentar explorar con esta experiencia nuestra correspondencia con los elementos trascendentales y sobrenaturales en la práctica del arte. El arte como un vehículo de salvación. 

Empezar para algunos, y ensanchar para otros, el significado de nuestra importancia y convicción, como consecuencia de este entendimiento, de seres relevantes. Agentes de cambio producto de una resurrección de valores y conceptos aparentemente caducos, cuya ausencia nos ha arrojado al abismo de la banalidad, de la trivialidad de una vida, de la terrible y destructiva presencia de la ignorancia, de la ineptitud para buscar soluciones en lo más evidente. 

Post tenebras spero lucem es el lema que empleó el humilde y universal impresor Juan de la Cuesta en el sello de su primera edición de El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, en el año 1605. No era novedad, ya que lo habían usado otros impresores en sus emblemas tipográficos, en atención al deseo de disipar la oscuridad que tanto apoyaba la Inquisición. por ejemplo. Yo lo vi por primera vez leyendo esa máquina excepcional y monstruosa que es el Quijote. Hace sentido porque es la más grande apología de la belleza, la lealtad, el agradecimiento, el ideal, el amor, la convicción, la verdad, el deseo, y también la esperanza en un mundo mejor. Quijote y Sancho, arquetipos humanos alejados de los dioses. Arquetipos de nuestro bien ser. Después lo leí en una obra escrita en latín del Libro de Job, texto canónico que recupera el sentido de la vida a través de la esperanza y la convicción en lo divino sobrenatural, con cuya conciencia la mayoría de los mortales obtiene la fuerza suficiente para poder seguir viva. Y otros, con la sola esperanza de regresar a la luz después del sueño. 

De acuerdo con cualquier métrica, hoy el hombre vive mejor que en ningún otro tiempo de la historia. El problema, la decadencia surge cuando se enquista en algún punto específico. No son tiempos tenebrosos excepto para la ignorancia y la ausencia del sentimiento de pertenencia a las más altas esferas del pensamiento y la espiritualidad humana. 

Las crisis siempre estarán presentes, guerras, epidemias, hambrunas, el odio por el otro. Hoy nos toca una crisis singular, la mentira y la ignorancia que arrastra países enteros. Algunas veces estas imitaciones nos acercan demasiado a un abismo. Como al que nos acercamos otra vez. En estos tiempos el futuro promete la desilusión de un mundo ideal en construcción. 

¿Podrá haber un futuro mejor en términos cuantitativos y cualitativos? Sí, para unos. No, para otros. Esta división no se convierte en ningún argumento y mucho menos en un acercamiento a la esperanza. 

Post lucem spero tenebra, después de la luz espero las tinieblas. En nuestro acontecer diario, yo no veo diferencia. Es un asunto personal. Hay quien espera la luz como una especie de trampantojo o un engaño a una realidad amarga, y hay quien espera las tinieblas para retar y esperar pacientemente el regreso del aliento vital. No hay quien triunfe. Pero la luz, al menos, nos permite ordenar ciertos procedimientos vitales. Damos cuenta, por ejemplo, de que el brillo de la luz todavía nos despertó. Nos permite encontrar libros, ideas, causas perdidas. Mientras que en las tinieblas nos perdemos en abismos sin medida. Pero también en la belleza, porque ahí es donde creo que reside el monstruo de la poesía que se apodera, destroza y engulle el sueño del artista. Del verdadero artífice de lo más alto en el espíritu humano. Los románticos alemanes primero lo vieron como un signo alarmante. El racionalismo exacerbaba posiciones de conocimiento, pero también de odio. Los románticos regresaron a la naturaleza, a los brazos de la amada. Al final llegó Goethe y sin ninguna restricción se entregó a Mefistófeles. De las tinieblas a la luz y de la luz a las tinieblas. Dante, muchos años antes, hizo el mismo viaje; Virgilio, poeta casi mitológico, lo llevó al infierno a través de un bosque oscuro, hasta que Beatriz, como atisbando una claridad, lo llevó a la luz. O a lo que por lo menos en ese renacimiento significaba la luz. 

Hoy es diferente. Siglo XXI 

En estos tiempos posmodernos las narrativas ya no existen, la ciencia no es el progreso, la familia ya no es el centro, la religión no es la creencia, lo simbólico se va esfumando poco a poco. Así es como se ha empezado a construir la angustia de la ausencia de lo real. De la realidad del conocimiento, de la base vital del hombre. ¿La narrativa (oculta, tal vez inexistente) del arte todavía existe?. ¿Su sentido simbólico todavía explica el sentido de la vida?. Quisiera yo creerle a Heine, siempre y cuando la poesía, el duende de García Lorca se manifieste intempestivamente reconstruyendo la base poética, generalmente en la tinieblas, en los sonidos, los golpes, las heridas y las presencias oscuras que recibimos con el corazón abierto. Aunque estemos en el mediodía. Aunque la luz nos ayude a reconstruir el devenir oscuro de nuestras vidas. 

El arte, como nosotros, tiende a la luz, aunque las más de las veces acabemos incendiándonos sin saber exactamente cómo y por qué. 

Aquí, en este lugar, en este altar programático se propone una recuperación a través de las piezas expuestas, de presencias intangibles pero definitivas en nuestra percepción. Porque el acto poético insertado en la obra de arte es ajeno a cualquier circunstancia histórica. 

Es de esta manera, con todas esas referencias canónicas presentamos un montaje en el que las tinieblas surgen de cada experiencia individual. Todos, aun en mañanas esplendorosas hemos estado sumidos en los campos más tenebrosos de nuestra vida. La luz no es sino un ideal, objetivo ilusorio a veces, pero sin duda una señal de esperanza. Espero lucem. Algunas veces se hará presente, otras no. Pero estoy convencido de que ese oscuro, inescrutable acto poético que forma y le da forma a cada una de las piezas aquí presentes, abre una rendija de luz. Como diciendo “después de las tinieblas espero la luz” para reiniciar el recuento de daños. 

Como todos los días de este complejo sistema, en que la rotación del sistema celeste, la gravedad, nos lleva de las tinieblas a la luz y de la luz a las tinieblas. Todos los días que la Tierra de la vuelta al sol. 

Creo que lo que aquí se expone no es producto de una reflexión, o una simple propuesta. Las obras son producto de un acto iniciático de grandes maestros que sin narrativa alguna dejan constancia de la posibilidad de la poesía. Haciendo uso de artilugios muy intrincados técnica y conceptuelmente, hablándonos y retándonos. Para dejar constancia de una verdadera obra de arte. Como los oficiantes y celebrantes de un altar que subliman el terror, el deseo, el amor, la decepción, la belleza y la esperanza; la condición humana. Aunque al final la luz nos lleve a la nostalgia y a la tristeza de lo perdido, como a Goethe, a conocer el vacío y la soledad. 

Finalmente, esta exposición muestra el poder absoluto que tienen estos artistas sobre el entendimiento del mundo. Son obras sobrecogedoras que, viéndolas bien, sintiendo su presencia, nos dejan sin el aliento necesario para regresar a un mundo banal. 

Son todas ellas, piezas de una profundidad que tal vez sólo la arqueología futura pueda catalogar y explicar en algún momento. Hoy nosotros, en esta puesta en escena sólo podremos percibirlas como entidades presentes y poderosas. Casi como fantasmas en nuestro grotesco mundo cotidiano. Presencias incontestables que nos acompañarán en un viaje, creo, para algunos llenos de preguntas y para otros, un viaje como otros tantos, de iniciación para rendirnos con la ofrenda de nuestro entendimiento, de nuestra esperanza y futuro incierto, en este altar, espacio exclusivo para el asombro del arte. 

Terminamos este camino en la luz, frente a una obra maestra que es también un desafío a nuestro destino. El grandioso enigma con que nos abruma Kounellis, el último gran poeta trágico de nuestra época. 

Aun así, lastimado y triste, con esperanza. 

Date cuenta, 
interrumpiste a las tinieblas 
y seguías como si hubieras remontado 
una ola, 
azul, blanca, fabricada 
a la medida de tu ignorancia. 

Como ese humilde editor 
esperando unas monedas 
para comer 
y seguir publicando sueños. 

H.G. 

POST TENEBRAS SPERO LUCEM. 
Hilario Galguera 
Octubre 2020 

ALTAR

In this space we present a physical and mental attitude, dedicated to a way of thinking and viewing, to an offering as a sacrifice of our knowledge and to pride that relates to the divinity of artistic endeavor. In this experience, we hope that the viewer will explore our correspondence with the provoking and moving elements of the language of art. Art is a method of redemption. 

The meaning of our importance and attitude, as a consequence of this understanding, begins for some, and develops for others. As beings of change, we are used to the resurrection of seemingly outdated values and concepts whose absence has thrown us into the abyss of predictability, of the triviality of a life, of the terrible and destructive presence of ignorance, of the ineptitude to seek solutions in what is clearly evident. 

Post tenebras spero lvcem; it is the motto that the humble publisher Juan de la Cuesta used in the stamp of his first edition of El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha, in 1605. This was not a new idea. Other publishers had already used it in their typographic emblems in response to the desire to dispel the darkness that the inquisition supported. I saw it for the first time reading the exceptional and grand book Don Quixote. It makes sense because it is the greatest explanation for beauty, loyalty, gratitude, the ideal, love, conviction, truth, desire, and also hope for a better world. Quixote and Sancho, human archetypes like all mortals, archetypes of our well-being. Later, I read it in a Latin text from the Book of Job. The canonical text recovers the meaning of life through hope and conviction, in the divine supernatural. Many, with the sole hope of returning to the light after the dream. 

We live better today than at any other time in history. However, the problem of decadence arises when we focus too much on an issue. These are not dark times but with ignorance and the absence of the feeling of belonging, they can be. 

Crisis will always be present; wars, epidemics, famines, and hatred towards others. Today we are faced with a singular crisis of what seems like lies and ignorance that drag down entire countries. Sometimes these imitations bring us too close to a void. In these times the future promises the disappointment of an ideal world that is under construction. Could there be a better future in quantitative and qualitative terms? Yes, for some. No, for others. This division does not become an argument, much less an approach to hope. 

Post lucem spero tenebras;, after the light I wait for the darkness. In the ongoing activities of daily life, I see why there should be no difference. It is a personal matter. There are those who wait for the light as a kind of trompe l’oeil or deception to a bitter reality; then there are those who wait for the darkness to challenge the return of the vitality. There is no one who triumphs. The light, at least, allows us to organize certain vital procedures. We realize, for example, that the brightness of the light still wakes us up. It allows us to find books, ideas, lost causes, while in darkness we lose ourselves into unmeasurable deepness. But also in beauty, because that’s where the poetry ‘monster’ resides, that takes over, destroys, and engulfs the artist’s dream, from the highest architect of the human spirit. The German romantics first saw it as an alarming sign. Rationalism exacerbated positions of knowledge, but also of hatred. The romantics returned to nature, to the arms of the beloved. In the end Goethe arrived and without any restriction he surrendered to the arms of Mephistopheles, from darkness to light and from light to darkness. Dante, many years before, made the same journey. Virgil, an almost mythological poet, took him to hell through a dark forest, until Beatrice, as if peering into a light, led him to the light, or to what at least in the Renaissance the rebirth of the light meant. 

Today is different. The 21st century. 

In these postmodern times, narratives no longer exist: science gives us no progress, the family is no longer the center, religion is no longer belief, and the symbolic is gradually fading away. This is how the longing for the real has begun to form. From the reality of knowledge and from the basis of man. Does the narrative, hidden or perhaps nonexistent, of art still exist? Does its symbolic meaning still explain the meaning of life? I would like to believe Heine, that as long as the poetry the duende by García Lorca, suddenly manifests itself by reconstructing the poetic base. Usually in the dark, in the sounds, the blows, the wounds and the dark presences that we receive, and in our wounded heart. When we are in the sunlight, the light helps us rebuild the dark fate of our lives. 

Art tends to brighten oneself; although most of the time we end up catching fire without knowing exactly how or why.

Here, in this place, in this programmatic altar, a recovery is proposed through the exhibited pieces of intangible but definitive presences in our perception. This is as a result of the poetic act which is inserted into the work of art and alien to any historical circumstance. 

It is in this way, with all those canonical references that we present a montage in which darkness and light arises from each individual experience. All of us, even on the best of mornings, have been submerged into the darkest places of our lives. Light is but an ideal, an illusory goal at times, but certainly a sign of hope. Spero Lvcem; sometimes it will show up, sometimes it won’t. However, I am convinced that the dark, inscrutable poetic act that forms and shapes each of the pieces present in the exhibition, opens a glimpse of light. As if to say, after the darkness I wait for the light to start restoring the damage. 

Every day within this complex system of the rotating solar system, the forces of nature take us from darkness to light and from light to darkness. Every day the Earth turns towards and away from the sun. 

What is exposed here is not the product of thought or a simple proposal. The works are the product of an initiation, an act of great masters who without any narrative leave evidence of the possibility of poetry, making use of very intricate contraptions technically and conceptually speaking and challenging us. Recording a true work of art. Like the officiants and celebrators at an altar, that sublimate terror, desire, love, disappointment, beauty and hope; the human condition. 

Although in the end the light leads us to nostalgia and sadness of what has been lost, like Goethe, to understand emptiness and loneliness. 

Finally, this exhibition shows the absolute power that these artists have over the understanding of the world. By looking and experience these impressive works of art are left without the necessary breath to return to a banal world. 

With depth and complexity, these works can perhaps only be understood by art historians and archeologists of the future, who may have a better understanding and therefore who can catalog and explain the true meanings. Today, we can only perceive them as present and powerful entities. Like ghosts in our grotesque everyday world. Incontestable presences that will accompany us on a journey. I believe, that for some of us there will be answers, however for the most there will be a a journey like so many others before us, of initiation to surrender the offering of our understanding, of our hope and of an uncertain future, in this altar an exclusive space to experience the power of art. 

We finish this path in the light, facing a masterpiece that is also a challenge to our destiny. The great enigma with which Kounellis, the last great tragic poet of our time, overwhelms us. 

Still, hurt and sad, with POST TENEBRAS SPERO LUCEM we have hope. 

Hilario Galguera 
October 2020

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