Bosco Sodi - Elemental
07 / 02 - 30 / 04 / 2017

El Museo Diego Rivera Anahuacalli se complace en presentar Elemental de Bosco Sodi curada por Dakin Hart abierta al público a partir del 7 de febrero de 2017 a las 12:00 h.

El Museo Anahuacalli combina a la naturaleza y a la cultura de una forma típicamente mesoamericana, siendo una doble referencia física de montaña y pirámide, volcán y templo. La roca de la cual está hecha el edificio viene de la explanada de lava producida por el Xitle, volcán cuya erupción destruyó Cuicuilco, una de las muchas ciudades prehispánicas precursoras de la Ciudad de México. La raíz de su nombre, el ahora ambiguo sonido de la palabra azteca anahuac (próximo a las aguas), es una connotación de la incorporación de tempranas civilizaciones que florecieron en esta zona, antes y después de Xitle, en la parte sur de lo que alguna vez fue la región rica en lagos del Valle de México; esa cuenca fértil que no es un valle.

Este extraño y maravilloso museo de Diego Rivera (geográfica y culturalmente anahuac) contiene un increíble compendio de lo que el ser humano - motivado por la necesidad y la esperanza, el amor, la furia y la locura - es capaz de formar de la tierra. Pero Bosco Sodi: Elemental no se trata de esta extraordinaria cultura material, está más bien dirigido a la parte del museo que es prehistórica, incluso anacrónica: la roca y el calor, el volcán y sus sublimes latidos. Logrando alcanzar por debajo, antes, más allá y fuera de la historia algo más básico y fundamental, las pinturas matéricas, las piedras volcánicas y los cubos de barro de Sodi cortan a través de la cultura de la materia como un río que fluye rápido a través de una planicie fluvial. No son productos de la tierra, si no la presencia de la tierra misma.

El genio de Rivera fue el de reconocer en el anahuac lo que los franceses llaman terroir, una única combinación de características ambientales que constituyen una identidad inseparable del lugar: roca, tierra, aliento, sangre, calidad de la luz. Sodi está interesado en lo que pasaría si pudiéramos ser inducidos a permitir que los engranes del intelecto colectivo fueran frenados - si enterráramos nuestros pies en la arena, volteáramos la cara al sol y pausáramos para ver la lava fluir. ¿Qué, se pregunta Sodi, significa simplemente ser parte de donde estamos?

Elemental permanecerá abierta al público hasta el 30 de abril de 2017. En el marco de la exposición se presentará el libro Bosco Sodi Clay Cubes publicado por la editorial alemana Hatje Kantz.

RUEDA DE PRENSA: Museo Anahuacalli, 7 de febrero, 11:00 h.
RSVP: difusion@museoanahuacalli.org.mx, maria@galeriahilariogalguera.com

Museo Diego Rivera Anahuacalli is pleased to present Bosco Sodi’s Elemental, curated by Dakin Hart and open to the public on February 7th, 2017 at 12:00 h.

Museo Anahuacalli straddles nature and culture in a way that is distinctively Mesoamerican, being a physical double reference to mountain and pyramid, volcano and godhouse. The rock from which the museum is built comes from the lava plain produced by Xitle, the volcano whose eruption destroyed Cuicuilco, one of Mexico City’s many pre-Hispanic precursors. The root of its name, the now ambiguous sounding Aztec word anahuac (“next to waters”) has come to connote an aggregation of the early civilisations that flourished here, before and after Xitle, in the southern part of the once lake-rich valley of Mexico, the fertile basin that is not a valley.

Diego Rivera's strange and wonderful museum (geographically and culturally anahuac) contains an awesome survey of what man—motivated by need and hope, love, fear, fury, and madness—is capable of fashioning from Earth. But Bosco Sodi: Elemental is not about this extraordinary material culture. Rather, it is addressed to the part of the museum that is prehistoric, even ahistoric: the rock and the heat, the volcano and the sublimity latent in it. Reaching beneath, before, beyond, and outside history to something more basic and fundamental, Sodi’s sawdust paintings, volcanic rocks, and clay cubes cut through material culture like a fast-flowing river through an alluvial plain. They are not products of earth but the presence of the Earth itself.

Rivera's genius was to recognise in anahuac what the French would call terroir, a unique combination of environmental characteristics that constitute an identity that is inseparable from place: rock, earth, breath, blood, a quality of light. Sodi is interested in what happens if we can be induced to allow the gears of our collective intellect to grind to a halt—to dig our toes into sand, turn out faces to the sun, and pause to watch the lava flow. What, he asks, does it then mean simply to be part of where we are.

Elemental will remain open to the public until April 30th, 2017. Bosco Sodi Clay Cubes, a publication by Hatje Kantz, will be presented.

PRESS CONFERENCE: Museo Anahuacalli, February 7th, 11:00 h.
RSVP: difusion@museoanahuacalli.org.mx, maria@galeriahilariogalguera.com