James hd Brown - My Other House
12 / 04 - 15 / 08 / 2013

El Museo Diego Rivera – Anahuacalli y La Galería Hilario Galguera se complacen en presentar la exposición de James hd Brown "My Other House" que abrirá al público el 12 de abril de 2013.

"My Other House" ("Mi otra casa") es un ejercicio metafísico en el cual gran parte de la información y del trabajo que se presentará en el museo, es el resultado de las experiencias de los nueve años que el artista vivió en Oaxaca. De acuerdo con el Sr. Brown, My Other House es un sitio imaginario, descubierto por dos niños, en el que tiempo y espacio se entrelazan, y a aquellos que lo visitan se les otorga libertad creativa absoluta y control sobre factores que rigen la realidad. En palabras del artista, “My Other House es una forma de ver, de concebir, de descifrar, de relacionar y de percibir.”

La presentación de este concepto, se lleva a cabo a través de un grupo de piezas ejecutadas recientemente y específicamente para el Museo Anahuacalli, en conjunto con obras creadas por el artista que se remontan a su época en Tánger en 1995, cuando My Other House fue concebida. La muestra, conformada en su mayoría por esculturas realizadas en barro, entablan un diálogo con la colección prehispánica de Diego Rivera y con la singular arquitectura de este edificio. El museo, que aloja cientos de objetos ricos en simbolismo, interactuará en una forma atemporal con la cosmovisión del Sr. Brown en un ejercicio que evoca el sentimiento de estar en un lugar en donde el pasado, el presente y el futuro convergen, y que niega la línea natural del tiempo.

La carrera del Sr. James hd Brown (1951, Los Ángeles, California) abarca más de tres décadas. Su obra ha sido expuesta en diversas galerías e instituciones alrededor del mundo. Se expresa fluidamente en diversos medios y su obra se caracteriza por un trabajo extraordinariamente introspectivo que, mediante el empleo atento y metódico del óleo, la acuarela, la estampa y la cerámica, genera diálogos con la naturaleza, la conciencia humana, la filosofía, la literatura, la música y la ciencia.

El Museo Diego Rivera-Anahuacalli fue proyectado por Diego Rivera con el propósito de albergar su colección de más de 50 mil piezas de arte prehispánico y, desde hace algunos años, ha sido espacio de importantes exposiciones de artistas contemporáneos tanto nacionales como internacionales. 


ALGUNOS VECINOS EN EL JARDÍN DE MY OTHER HOUSE 

Empezamos con unos pocos amables y bien preparados vecinos. El esfuerzo que hicieron en su preparación. Lo bien que se ven todos y lo cuidadosamente que eligieron su ropa. 

La reja al jardín de My Other House está cerrada con un candado de metal y una cadena de cristal. Los vecinos, no teniendo la llave, rompen la cadena y entran. A pesar de que fueron forzados a romper la fina y delicada cadena de cristal, son bienvenidos. Entran y son cautivados por una inmediata belleza. ¡Qué maravilloso jardín! Los vecinos encuentran caminos y senderos; descubren a cada paso un prodigio de exóticas e inusuales plantas. Prosiguen con entusiasmo; dos grandes aberturas ovaladas en la pared de piedra. Todo fascinante, todo emocionante. Por supuesto deben cruzar este umbral, ¿cómo podrían no hacerlo? Entrando esta nueva arena verde, descubren un lugar aún más maravilloso que ese del cual venían. Un jardín aún más conmovedor y satisfactorio --- en efecto, un jardín de flores. Pero no sólo cualquier jardín de flores; el jardín de la rosa gloriosa, este jardín de las rosas gloriosas. ¿Cómo es posible describir la sorpresa que todos los vecinos sintieron, el encanto que los abarcó a todos y cada uno de ellos? Comenzaron como si estuvieran cegados por el gozo y comenzaron a caminar cada vez más rápido, algunos incluso saltaron, otros corrieron. Corrieron. Corrieron. Corrieron hacia este mundo encantado de rosas. El perfume era casi abrumador, celestial. Tan perfecto y seguro y eterno. Sí, eterno; muchos sintieron una verdadera eternidad en la exuberancia de todo esto. Todos sintieron una fuerte sensación de fraternidad. Juntos continuaron por los muchos caminos de flores más y más adentro al jardín de My Other House. Las sendas se cruzaron aquí y allá, casi como senderos. Senderos de belleza y color. No un camino polvoso y deshabitado que no llega a nada. No, por supuesto que no. Pero aún así, después de un rato, algunos sintieron unos ligeros cambios. Algunos sintieron una fría sequía. Algunos se sintieron nerviosos. En realidad, solamente algo nerviosos. No tanto como para preocuparse. Descubrieron que estaban únicamente cruzando un pedazo de maleza; un área olvidada y vieja al fondo del jardín, yo creo. Pensamiento extraño. La maleza es espinosa y obscura. Nada atractiva. Nada amigable. Nada hospitalaria. Y muy incierta; una ráfaga de aire frío. Algunos dijeron que vieron serpientes. Aunque no tantas como para pararse sobre ellas entre tanta prisa. Bueno, no importa, están seguros en el jardín de My Other House. 

Cae la tarde y algunos deciden regresar-- de vuelta a su propio mundo. Pero algunos deciden quedarse y disfrutar el cielo de la noche y sus vibrantes estrellas que uno puede ver desde el Jardín de My Other House. Un horizonte que ningún otro horizonte había jamás imaginado, un paisaje nocturno que ningún paraíso o infierno podría haber inventado. Todos los vecinos están gloriosamente contentos. Todos los vecinos adoraron el cielo de la noche.

Al día siguiente, los vecinos continúan explorando el jardín. No se sentían cansados ni fatigados debido a la falta de sueño. Todos se sentían bien, hasta revitalizados. Allá van, otra vez, a las profundidades del jardín. Pero hoy hay algo ligeramente inusual. Algo ligeramente desconcertante. A pesar de que el jardín se ve bonito y lleno de color y está realmente tan encantador como ayer, algo ha cambiado. Hay áreas que se ven secas o maltratadas o desatendidas. Hay parches de plantas extrañas y aterradoras. Hay matas y espinas que agarran y rasguñan. Algunas de las damas encuentran sus elegantes faldas de damasco y encaje rotas y deshaciéndose: atrapadas en las siempre agresivas enredaderas y los arbustos espinosos. Entre más avanzan los vecinos, más hondo y más obscuro se convierte el jardín. Algunos están preocupados y algunos están asustados. Algunos quieren volver atrás pero se dan cuenta de que han perdido su camino. El grupo de vecinos felices encuentra el jardín angustioso e imponente. Aún así, deben continuar. 

De repente se encuentran frente a dos enormes entradas similares a las de una cueva. Sí, cuevas en este jardín. Pero aquí están todas secas y empolvadas y realmente áridas; casi como un desierto. Bueno, sí, por supuesto, entremos a las cuevas, probablemente frías y protectoras. Corren hacia las cuevas. Pero una vez más, a lo profundo. Más y más obscuro. Un húmedo olor acre invade el aire. Y abajo, abajo, abajo hacia la tierra profunda deambulan. Súbitamente, frente a ellos, enormes e inesperadas albercas --- albercas de un azul café obscuro y profundo. Albercas que los empuja hacia arriba; las albercas se sumergen. Pozos profundos de agua obscura sin esperanza. Corren los vecinos. Se tropiezan y se caen. Un vecino pierde su balance, vacila y de alguna manera pierde, en su confusión, su fino collar de perlas naturales. Empiezan a desesperarse. Se sienten desorientados. Confundidos. Están, de hecho, perdidos. Perdidos en las dos grandes fisuras en algún lugar, en algún lugar en la frontera olvidada de El jardín de My Other House. Pero, por alguna remota posibilidad, había un pequeño y delgado camino. Un camino que derivaba de uno de los pozos obscuros. Un camino que un grupo de vecinos descubrió. Un camino que siguieron. Un camino que se dirigía hacia arriba, arriba, arriba al nivel del jardín. Un camino que no los conducía de regreso, o, si no de regreso, los llevaba a alguna parte. Sí, el jardín, otra vez, por fin. Alivio. Reanudación. 

Incluso aunque esta parte del jardín no está perfecta ni manicurada ni mantenida, al menos es El jardín. Sí, había maleza y espinas, pero también hay luz; y uno se siente mejor cuando hay luz. Continúan. Aún hay pozos y formaciones de rocas no domadas y enredaderas incómodas. Pero un alivio. Escaparon de las profundidades. 

Justo cuando se están sintiendo mejor, realmente aliviados, algo extraño pasa. Viene un viento, comienza a aullar y a azotar. Los árboles, sus ramas y arbustos comienzan a doblarse y a flaquear. El aire se vuelve poderoso y denso. Esto sólo puede ser algo como un viento de huracán o posiblemente un tornado. Sí, este desastre "natural" cae con fuerza en El Jardín de My Other House. Los vecinos, una vez más, arrastrados, lanzados y maltratados. Son azotados y empujados a una masa. Su pelo está enredado, su piel raspada. Una masa de confusión y miedo. Más y más fuerte. Por más que intentan, los vecinos son vencidos por los incesantes e implacables vientos y ventarrones.

Algunos parecen sobrevivir. Aún hay sobrevivientes, y muchos más se juntan y acumulan. Y luego, parece haber esperanza. Otro estanque obscuro que atravesar. Pero sí, sí, puede ser. El ovalo obscuro es uno poco profundo. Déjenos ir, lloran. 

Efectivamente, del otro lado del estanque, ¿qué es lo que ven? Una enorme y magnífica cobertura, una pared realmente, con los más bonitos brotes de rosas jamás imaginados, llenos de luz y color. Y sí, efectivamente, los vecinos parecían haber regresado a la belleza y a la maravilla del jardín de su memoria. Una vez más abrumados por las exuberantes y aterciopeladas rosas. Rosas jamás imaginadas. El jardín de las rosas una vez más. Una vez más El Jardín de My Other House es recordado y amado. Para ser perfectamente honesto, había algunas, pocas, pero había algunas hierbas y espinas. Pero muy pocas. Los vecinos encontraron los caminos de rosas y los senderos rosados. Caminaron a través de los deliciosos perfumes y los brillantes y exuberantes colores. Prosiguieron y continuaron todo recto, recto, recto a las profundidades de El Jardín. Después de un tiempo, unos pocos vecinos, continuando al fondo del jardín, se toparon con algo extraño e inesperado--- ¿Qué? No lo puedo decir. Parecía allí haber una rosa, pero, una enorme rosa obscura, ¿o era café o negra probablemente? ¿Estaba muerta? Ciertamente se veía seca --- toda seca y considerablemente grande. El poseedor era a primera vista inusual, sin perfume alguno. Un olor tan diferente, tan poco amigable: realmente enfermizo. Esta rosa seca estaba rodeada de crecimientos de maleza seca. Y aún así, los vecinos continuaron acercándose. El aire se convirtió en humo, quemando sus gargantas y penetrando sus pulmones. Poco a poco, hicieron su camino, continuando. Más allá de la mordaz rosa negra parecía haber una pared. Sí, una delicada pared más de rosas. Rosas. Rosas. Oh sí, vamos más allá de la obscura y aterradora rosa. Vamos a descubrir. Y siguieron, algunos siguieron incluso a pesar de su mejor juicio. Estos vecinos, los que continuaron y siguieron atravesando y atravesando, descubrieron algo. Algo tan completamente y enteramente increíble, que apenas se atrevieron a parpadear. Ahora se habían encontrado a ellos mismos tras la pared de rosas, y para su absoluta sorpresa, consternación e incredulidad, el fenómeno más inusual ocurrió…Dieron un paso más, y de repente --- con un enorme y luminoso rayo de luz y un ensordecedor silencio --- sí, de repente y maravillosamente, se hicieron alerta de lo más glorioso. 

Y esto, se los diré mañana. 

Esto realmente pasó en el siglo XXI. 

James hd Brown



The Diego Rivera Museum - Anahuacalli and the Hilario Galguera Gallery are pleased to present James hd Brown’s exhibition "My Other House", which opens to the public on April 12th, 2013.

"My Other House" is a metaphysical exercise. Much of the information and work that is presented at Anahuacalli is generated through an autobiographical experience from the nine years Mr. Brown spent in Oaxaca. According to Mr. Brown, it is an imagined place where time and space intertwine; it was discovered by two children. Those who visit it are given absolute creative liberty and control over factors that rule reality. In the artist’s words “My Other House" is a way to see, to conceive, to decipher, to relate and to perceive.”

The exhibition presents this concept with a group of work recently executed for the Anahuacalli Museum together with works created by the artist dating back to Tangiers in 1995 when “My Other House” was first conceived. These pieces, the majority of which are sculptures made of clay, set forth a dialogue with the pre-hispanic collection of Diego Rivera and with the singular architecture of this building. The museum, housing hundreds of objects rich in symbolism, will interact in a timeless way with Mr. Brown’s Cosmovision in an exercise that evokes the feeling of being in a place where the past, present and future converge, that negates the linear nature of time.

Mr. James hd Brown’s career (born 1951, Los Angeles, California) covers more than three decades in which his artistic production has been the subject of exhibitions in galleries and institutions around the world. He expresses himself fluidly in diverse media. The work is characterized by his extraordinarily introspective vision, which, through the thoughtful and methodical use of oil paint, watercolor, textiles and ceramics, embraces nature, human consciousness, philosophy, literature, music and science.

The Diego Rivera - Anahuacalli Museum was thought by Diego Rivera with the purpose of housing his collection of more than 50 thousand pieces of pre-hispanic art and, for some years, it has been the space of important exhibitions of national and international contemporary artists. 


SOME NEIGHBORS IN THE GARDEN OF MY OTHER HOUSE

We start off with a few lovely and well-prepared neighbors.  What an effort they made in their preparation.  How they all looked so pretty and their clothes so carefully chosen.

The gate to the garden of my Other House is locked with metal padlocks and glass chain. The neighbors, not having the key, break the chain and enter.  Although they were forced to break the fine and delicate glass chain, they are most welcome.  They enter and are captivated by an immediate beauty.  What a wonderful garden. The neighbors find paths and walkways; they discover at each step a wonder of exotic and rare plants.  With enthusiasm they proceed: two large oval openings in a stone wall.  All very compelling, all very exciting.  Of course they must cross this threshold, how could they not?  Upon entering this new verdant arena, they discover a place even more marvelous than the one they just came from.  A garden even more touching and fulfilling --- yes indeed, a flower garden. But not just any random flower garden, the garden of the glorious rose, this garden of the glorious roses.  How is it possible to describe the surprise that all the neighbors felt, the enchantment that embraced each and every one of them?  They stared as if blinded by delight and began to walk, faster and faster, some even skipped, some ran. Ran. Ran. Ran into this enchanted world of roses. The perfume was almost overwhelming, heavenly. How perfect and safe and eternal. Yes, eternal, many felt a true eternity in the lushness of it all. All felt a strong sense of fraternity. Along, they continued down the many flowery paths deeper and deeper into the garden of My Other House. The paths crossed here and there almost into trails. Yet trails of beauty and color. Not some dusty wilderness trail leading to nowhere. No, of course not. And yet, after a while, some felt slight changes. Some felt a cold draught. Some felt nervous. Only really just slightly nervous. Not to worry. They discovered that they are just crossing a dusty weedy patch, just an old forgotten area at the end of the garden, I guess. Strange though. The weeds are so prickly and dark. So unattractive. So unfriendly. So unneighborly. So uncertain, the cutting gusts of cold air. Some said they saw snakes. Not so many though, that they would step on them while in the hurry. Well, never mind, they are still secure in the garden of My Other House.  

Evening falls, and some decide to return --- back to their own world. Some, though, decided to stay and enjoy the night sky with its vibrant stars that one observes from the Garden of My Other House. A sky like no other sky ever imagined, a night sky that not even heaven or hell could invent. All the neighbors are gloriously content. All the neighbors adored the night sky.  

The following day, the neighbors continue to explore the garden. They didn’t even feel tired or weary due to lack of sleep. They all felt fine, and even invigorated. Along they go, again deeper into the garden. But today there is something slightly unusual. Something slightly disconcerting. Although the garden did seem pretty and colorful and really as lovely as yesterday, something had changed. There are areas that seem dry and weedy and unattended. There are patches of strange and frightening plants. There are thistles and thorns that grab and scratch. Some of the ladies find that their fine skirts of damask and lace are ripped and tearing: caught on the ever-aggressive vines and prickly bushes. The more the neighbors advance, the deeper and darker the garden becomes. Some are worried and some are frightened. Some want to turn back but find that they have lost their way. The group of happy neighbors finds the garden distressing and imposing. Yet, continue they must.

All of a sudden they find themselves in front of two large cave-like openings. Yes, caves in this garden. But here, all dry and dusty and really arid, almost like a desert. Well, yes, of course, let’s enter the caves, perhaps cool and sheltering. Into the caves they run. But again deeper and deeper. Darker and darker. A damp acrid smell fills the air. And down, down, down into the deep earth they wander. Suddenly, lying before them, huge and unexpected pools --- pools of dark and dark deep blue-brown. Pools that sweep them up, the pools submerge. Deep pits of dark water with no possible hope. They run, the neighbors. They fall and trip. One neighbor, in fact, lost her balance, stumbled and somehow lost in the confusion her fine natural pearl necklace. They began to despair. They felt lost. Confused. They, indeed, were lost. Lost in the two deep pits somewhere, somewhere in the lost frontier of the Garden of My Other House. Yet, by some small chance, there was a thin small path. A path leading from one of the dark pits. A path a group of the neighbors discovered. A path they followed. A path that ran up, up, up to the level of the garden. A path that did not lead back or at least if not back it did go somewhere else. Yes, the garden, again at last. Relief. Renewal.  

If even this part of the garden isn’t perfect and manicured and maintained, at least it is the Garden. Yes, there are weeds and thorns, but there is also light and one does feel better when there is light. On they continue. There are still pits and untamed rocky formations and awkward clinging vines. But a relief. They did escape the deep underground.  

Just as they were feeling better, relieved really, something strange happened. A wind came up, began to howl and whip. The trees, their branches and bushes began to bend and falter. The air became powerful and dense. This can only be something like a hurricane wind or possibly a tornado. Yes, this “natural” disaster falls with force on the Garden of My Other House. The neighbors again: swept up, thrown and battered. They are whipped up and shoved into a mass. Their hair is tangled, skin scraped. A mass of confusion and fear.  Stronger and stronger. However much they try the neighbors are overcome by the restless and relentless gales and winds.  

Few seem to survive.  Yet survivors there are, and many more gather and accumulate. And then, there seems hope. Another dark pond to traverse. But yes, yes, it can be. The dark oval is a shallow one. Let us go, they cry.  

And sure enough, on the other side of this dark pond, what do they see? A long and magnificent hedge, a wall really, of the most beautiful rose blossoms ever imagined, filled with color and light.  And yes, yes indeed, the neighbors have seemed to return to the beauty and wonder of their Garden memory. Again embraced by the lush and velvety roses. Roses that have never been imagined. The rose garden again. Again the Garden of My Other House as remembered and loved. To be perfectly honest, there were some, few, but yes, there were some weeds and thorns. But very few. The neighbors found the rose paths and the rosy ways. They walked through the delicious perfumes and the bright and exuberant colors. They proceeded and continued straight, straight, straight and deep again into the Garden.  After a time, a few of the neighbors continuing deeper into the Garden came upon something strange and unexpected … What, I cannot say.  There seemed to be one rose, but, a large dark rose, or was it a black or brown rose perhaps? Was it dead? It certainly seemed dry --- all dried out and vastly large. The owner was at first unusual, no perfume at all. A smell so difficult, so unfriendly: sickening really. This dry rose was surrounded by weedy dead growth. And yet the neighbors continued their approach. The air became like smoke, burning their throats and seeping into their lungs. By and by, they made their way, still continuing.  For beyond the pungent dark rose seemed to be a wall.  Yes, another fine wall of roses. Roses. Roses. Oh yes, let’s go beyond the dark and frightening rose. Let’s discover. And they did go on, some did go on even against their best judgment. These neighbors, the ones that continued on through and through, discovered something. Something so completely and entirely unbelievable that they could hardly dare to blink. They now found themselves behind the wall of roses and to their utter surprise, consternation and disbelief, the most unusual phenomenon ever occurred…  They took one more step and then, all of a sudden --- with a great illuminating flash of light and a deafening hush --- yes, suddenly they wondrously became aware of the most glorious…

And this, I will tell you tomorrow.

This really did happen in the 21st century.

James hd Brown

 

 


Selección de obra | Selection of Works


Jar Nº 10, 1985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


4 ceramic bowls,, 1985 - 86
Handmade stoneware with metallic glaze
Approx. 545 cm high y ∅ 15 cm


Jar Nº 11, 1985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 951985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 1041985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 621985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 20, 1985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 10, 1985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high


Jar Nº 98, 1985 - 86
Stoneware with lustre glaze
Approx. 50 cm high















Video
Invitación | Invite