La rosa negra / Demiurg Studio
28/04 - 06/05/11

Exposición colectiva de los artistas David Bailey, Sante D'Orazio, Carmen Brucic, Guillermo Roel y Carola Schmidt

Del 28 de abril al 6 de mayo, 2011.

"Nescio quid ferox decrevit animus intus"
"No sé lo que mi alma salvaje ha decidido en mi interior"
Seneca, Medea.

Se trata de las fuerzas motrices de la naturaleza humana que van más allá de la razón. El instinto atrevido que existe en lo más profundo y oscuro de nuestras personas, la esencia y los pilares fundamentales del arte. Al enfrentarnos a las obras expuestas en La rosa negra, encontramos un conjunto de piezas que acceden a los resquicios más íntimos del subconsciente de cinco artistas y que se proyectan inmediatamente al espectador de forma transgresora e indiscreta.

Tiberio afirmaba que el coito y la ebriedad eran los únicos medios que le habían sido dados al hombre para permitirle caer de golpe en la muerte del sueño. Las obras generadas por David Bailey, Sante D'Orazio, Carmen Brucic, Guillermo Roel y Carola Schmidt son evidencia de que hoy en día, las pulsiones más elementales del ser humano siguen siendo una fuente inagotable de historias y anécdotas que se ven volcadas en las sólidas carreras consagradas y emergentes de estos cinco creadores de alrededor del mundo.

Las fotografías de Bailey y D'Orazio son reconocidas mundialmente. El primero, inglés, se ha dedicado desde la década de los sesenta, primero a instituir y luego a dictar algunas de las reglas de la estética que delimita a la belleza humana. El legendario fotógrafo de modas presenta ahora, manteniendo al margen su tendencia característica hacia la moda y la cultura pop, una serie de tres imágenes de cráneos humanos. Son parte de su cuerpo de obra más reciente: nos encontramos ante un hombre que de muchas formas forjó la noción de belleza contemporánea y que ahora realiza una especie de recapitulación espiritual de su vida en imágenes de flores y muerte. Sin duda, la naturaleza de la fotografía emula la posesión infinita de esa belleza, pero poseer es imposible.

Sus romances con Brigitte Bardot y Catherine Deneuve no pudieron pasar desapercibidos para su cuerpo, finalmente un dispositivo natural que responde en forma carnal a los estímulos producidos por la imaginación y la razón humana. Ahora, esos tres cráneos son sólo un rastro de lo que alguna vez fue. Pero su belleza radica en lo que alguna vez significó y en lo que significa ahora, porque la muerte es sublime en todos los sentidos posibles. Las cabezas tienen un origen terrible: tres cadáveres de tutsis africanos asesinados. Sin embargo, la imagen resguarda una nostalgia tal que la anécdota queda a un lado abriendo paso al poder original de la muerte en su forma más evidente.

A un lado, las imágenes de Sante D'Orazio: reproducciones de escenas de sexo y perversión. El coito es el fin del cuerpo en su máxima expresión. El placer uniendo al cuerpo y al alma. Ahí, la vida totaliza realmente al cuerpo humano. Ni en el dolor ni en el pensamiento hay nada que pueda compararse con esta experiencia absoluta.

El fotógrafo neoyorquino de origen italiano es un aprendiz de las enseñanzas de Bailey. Durante la década de los noventa fue él quien marcó la pauta de la belleza occidental en la escena pop y, como sobrecogido por lo que lo rodeó, generó una serie de fotografías pornográficas vintage intervenidas a la que vulgarmente tituló Scratch This, estableciendo así un discurso en torno a los más bajos de los sentidos pasionales del ser y a su forma de prostituirse, trastornarse, interpretarse - Quignard dice: "Aquel que ve a la gorgona Medusa sacando la lengua de la boca hendida por el rictus terribilis, aquel que ve el sexo femenino de frente, aquel que ve al medusante, cae inmediatamente en la petrificación (en la erección), que es la forma primera de la estatuaria" - y finalmente volver a lo que fue desde un principio y a lo único que es: una necesidad animal aumentada y alimentada por la profundidad infinita humana. D'Orazio genera imágenes que nos recuerdan que el cuerpo que se rehúsa al goce aumenta su secreto y muere un poco prolongando el deseo.

La fotógrafa austríaca Carmen Brucic ha optado por recrear la imagen propuesta por Salvador Elizondo en Farabeuf. Ha logrado captar el momento justo de la muerte, ese instante inescapable y descomunal pero efímero e inmediato, y ha utilizado como vehículo el cuerpo inerte de la mujer. La dulzura es el instante de la muerte, en el que uno participa aunque no muera. Los Epicúreos y los Estoicos, a partir de ideas encontradas, decían que la contemplación de la muerte cura a los hombres. Ni Elizondo ni Brucic han logrado curar a los hombres. Simplemente han intentado saciarlos temporalmente.

Guillermo Roel y Carola Schmidt transgreden la inocencia e invitan al espectador a deleitarse; el primero con la belleza femenina en su máximo esplendor, con todo lo que esto representa y ha representado desde el principio de los tiempos (sin duda la victimaria más poderosa del hombre desde siempre), y la segunda a través del video, medio que es capaz de retransmitir un suceso más que ser un registro de éste, pero que en este caso invita a lo ambiguo, evitando que sepamos si la niña de la imagen está en éxtasis o en un dolor profundo. O aterrorizada ante un nuevo mundo. O todas ellas.

Y es que el sexo no se puede disociar del espanto. Lucrecio habla de un "deseo desasosegado", de un "deseo espantoso". Psique se pregunta "En qué noche puedo ocultarme para huir de los inevitables ojos de la gran Venus?” Nadie apaga la llama con el incendio. Beber, comer son deseos que se satisfacen. Pero el cuerpo no puede apropiarse de los reflejos dorados de un rizo o del esplendor de la piel. El deseo abraza el corazón y se vuelve un grito sordo.

El hastío después del goce está ligado a las artes. El arte prefiere siempre al deseo. Es el deseo indestructible en el deseo sin goce, el apetito sin hastío, la vida sin muerte.

Group show by artists David Bailey, Sante D'Orazio, Carmen Brucic, Guillermo Roel y Carola Schmidt

From April 28th through May 6th, 2011.

"Nescio quid ferox decrevit animus intus"

“My fierce mind has within me decided on something.”

Seneca, Medea.

It’s about the movement forces of human nature that goes beyond reason. It’s about the challenging instinct that exists in the deepest and darkest of human beings, the essence and the fundamental columns of art. When facing the artworks showed at La rosa negra we found a group of works that access the most intimate gaps of the subconscious of five artists and projects immediately to the spectator in a transgressor and indiscreet way.

Tiberio affirmed that coitus and inebriation were the only thing given to men to let them strike in the sleep death. The works generated by David Bailey, Sante D’Orazio, Carmen Brucic, Guillermo Roel, and Carola Schmidt are evidence that today, the most elemental drives of the human being are still an endless source of stories and anecdotes that are turned towards the solid and emerging careers of five creators around the world. 

Bailey and D’Orazio’s photographs are recognized internationally. The first one, British, has dedicated, since the 70s, to instruct and then dictate some of the aesthetic rules that delimitates the human beauty. The legendary fashion photographer presents today, keeping apart his characteristically tendency towards fashion and pop culture, a series of three images of human skulls. There are part of his most recent work: we found ourselves in front of a man that, in some way, shaped the notion of contemporary beauty and now he does a spiritual recapitulation of his life through images about flowers and death. With any doubt, the photograph’s nature emulates the infinite possession of that beauty, but possessing is impossible.

His romances with Brigitte Bardot and Catherine Denueve didn’t came unnoticed for his body, which, at the end, it’s a natural dispositive that responds in a carnal way, to the stimulus created in the imagination and human reason. Now, these skulls are only a trace of what it used to be. But its beauty live in something that used to mean and of what it means now, because death is sublime in all aspects. The heads have a terrible origin: three corpses of African Tutsis murdered. Nevertheless, the image keeps such a nostalgia that the anecdote stays on a side, opening a way to the original power of death in it’s most evident form. 

Next to it, the images of Sante D’Orazio: Sex reproductions and perverted scenes. The coitus is the body’s goal at its maximum expression. Pleasure uniting body and soul. In it, life totalizes the human body. There’s nothing in pain or thought that can be compared with this absolute experience.

The New Yorker photographer of Italian origin is a pupil of Bailey’s teachings. During the 90s he has the one that settle the of occidental beauty into the Pop scene and how, covered with his surroundings, he generated a series of intervened vintage pornographic pictures which he vulgarly called Scratch This, establishing a speech towards to the lowest of the passionate senses of human being and it’s way of prostituting, to disorder, to interpret – Quignard says: That one who looks the Gorgon Medusa sticking out her tongue from her cracked lips by the rictus terribilis, that one that look the feminine sex upfront, that one that looks to the medusante, falls immediately into petrification (in the erection), which is the primary form of statuary”- and finally returns to what it was from the beginning and what is only left: an increased animal necessity fed by the human infinity depth. D’Orazio generates images that remind us that the body that refuses to increases his secret and dies a little bit, prolonging desire.

Austrian photographer Carmen Brucic has chosen to recreate the image proposed by Salvador Elizondo in Farabeuf. She has managed to capture the right moment of death, that inescapable and colossal instant but rather ephemeral and immediate, and has used, as a vehicle, the motionless female body. The sweetness is death’s instant, which one participates even though you don’t die. The Epicureans and the Stoics, starting from encountered ideas, said that death contemplation heals men. Neither Elizondo nor Brucic have been able to cure men. They have just simply satisfied them temporally.    

Guillermo Roel and Carola Schimdt transgress the innocence and invite the spectator to take delight; the first one with the feminine beauty at its peak, with everything that this represents and has represented since the beginning of time (without a doubt men’s most powerful killer since always), and the second one throughout video, a media capable to retransmit an event more than a record to it, but in this case invites to the ambiguity, stopping us from knowing if the girl in the image is in ecstasy or in profound pain. Or terrified against a new world. Or all of the above.

And it’s because sex can’t be dissociated from fear. Lucrecio talks about a “restless desire,” about a “horrific desire.” Psyche asks herself “In what darkness may hide me safe from great Venus’ inevitable eyes?” Nobody puts out the fire with the flame. Drinking and eating are desires that satisfy. But the body can’t appropriate from a curl’s golden reflex or the skin splendor. Desire envelops the heart and transforms it into a deaf scream. 

The tedium after the enjoyment is linked to the arts. Art always prefers desire. It is the indestructible desire in the desire without enjoyment, the appetite without boredom, and life without death.

Selección de obra | Selection of Works


Aunt Rose, 2009-2010
24.87 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Two Twats in a Mirrow, 2009-2010
26.56 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Origins of the World, 2009-2010
24.94 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Peek a Boo Two, 2009-2010
22.23 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Black and White Nude with Quilt, 2009-2010
17.78 x 16.97 cms.
Inkjet on kozo paper



Gun in a Mouth, 2009-2010
26.71 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Blue Nude, 2009
25.79 x 17.78 cms.
Inkjet on kozo paper



Marie, 2007
180 x 300 cms.
Analog 4C print



Untitled (Skulls), 2007
116 x 141 cms. / each one
C-print / Triptych
















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